Educación Pedagogía

8 cosas que le diría a la gente que menosprecia a los maestros

Llevo demasiado tiempo escuchando ofensas, críticas y desprecios dirigidos a los maestros. Seguramente, esas personas que siempre están mal hablando de ellos no tengan ni idea de lo que realmente hace un profesor en sus aulas. Posiblemente, no sepan nada acerca de su persona ni de lo mucho que se esfuerzan los docentes de corazón por hacer bien su trabajo y dar lo mejor de sí mismos a los alumnos. Probablemente, sean personas que no empatizan con los demás y que no tienen ninguna sensibilidad hacia el ser humano.

Quizás, lo hagan por puro desconocimiento o quizás porque tenga una vida tan vacía que les divierte criticar sin sentido a profesionales auténticos que solo quieren lo mejor para lo estudiantes. Lo cierto, es que he pensando en ocho respuestas que darles a este tipo de gente. Ocho respuestas que contestarían a su rechazo, a su intolerancia y a su más que demostrables faltas de respeto. Son contestaciones educadas que no hieren ni hacen daño a nadie, y que seguramente muchos profesores y maestros se han quedado con las ganas de decirlas alguna vez. Desde aquí, os animo que las digáis. No tenéis por qué aguantar ese tipo de comentarios dirigidos a vuestras personas y a vuestro trabajo.

1. “Tenéis demasiadas vacaciones. Eso no es justo”

¿Que no es justo? Me gustaría ver si usted no necesita nuestras vacaciones después de preparar unas clases que sean atractivas para alumnos, después de rellenar papeles casi todos los días de la semana, después de estar con más de veinte alumnos siendo yo la única persona que está en el aula y todos ellos con necesidades e intereses diferentes. Después de tener que corregir una montaña de exámenes y ejercicios porque es lo que nos marca como objetivo el sistema educativo. Y después de aguantar a algunos padres en reuniones que lo único que intentan es ofendernos. ¿De verdad cree que no son justas y merecidas nuestras vacaciones? 

2. “Los educadores infantiles solo cambiáis pañales”

Por supuesto que cambiamos pañales. Y lo hacemos porque nos preocupa la salud y el bienestar de los niños. Pero déjeme decirle que a parte de eso, los educadores infantiles estimulamos a los niños, generamos oportunidades de descubrimiento, de experimentación y de sorpresa. Además, hacemos muchas veces de enfermeros en prácticas al tener que dar medicamentos a los niños. Asesoramos a los padres en la medida que podemos y sabemos, y sobre todo, abrimos a los pequeños las puertas a un mundo que poco a poco irán observando por sí mismos. Disculpe, hay una pregunta que no deja de rondarme por la cabeza, ¿a usted no le cambiaban el pañal de pequeño?

3. “Pero si para ser maestro solo hace falta que te gusten los niños”

Jajajaja, perdone que me ría. Le aseguro que no es mi intención ofenderle. Pero para ser maestro hace falta mucho más que eso, se lo aseguro. Un maestro tiene una responsabilidad con sus alumnos, tiene que sacar lo mejor de ellos y tiene que enseñarles a ser personas. Sinceramente, una persona que estudie magisterio porque únicamente le gusten mucho los niños, lo va a tener un poco difícil en su trabajo, ya que no se trata de estar dos horas con ellos en el parque o viendo una película de animación en el sofá.

4. “Estás loco por pensar que los exámenes solo evalúan una parte de los alumnos”

¿De verdad estoy loco? Quizás tenga usted razón. Pero yo he leído y estudiado textos y documentación de expertos en la materia que afirman que las pruebas únicamente evalúan la memoria de los estudiantes. Y como yo también he investigado y estoy de acuerdo con toda la información que he encontrado, me gustaría que el curso que viene  por lo menos en mi clase, cambiemos los exámenes por el aprendizaje por proyectos, y tengamos en cuenta el pensamiento crítico de los estudiantes. Quizás no haga falta someterles a pruebas cada trimestre para comprobar si han aprendido la materia. Porque ya le digo yo, que los exámenes no afirman que un estudiante haya asimilado ningún contenido.

5. “¿Estrés y ansiedad? ¡Pero si eres profesor, hombre”!

Espere, me he perdido completamente. Sí, ya sé que soy profesor. ¿Pero por eso no puedo sentirme estresado y agobiado? Usted no es consciente lo mucho que se nos exige a los maestros. Usted no es consciente lo mucho que trabajamos sin ningún tipo de reconocimiento. Usted no es consciente esta en un aula solo con veinticinco niños diferentes. Usted no sabe lo que es querer ofrecer una educación personalizada de calidad y no poder por falta de recursos. Y podría seguir hablando durante mucho rato. Así que sí, soy profesor, y en muchas ocasiones he tenido estrés. ¿Le parece algo grave?

6. “¡Es que tienes un sueldo muy alto!”

¿Sueldo demasiado alto? Quizás sea esa su percepción. Pero desde hace años me han congelado las pagas extras que tanto me he merecido. Por no hablar del dinero que me han descontado por haber asistido a una manifestación para luchar por un cambio educativo y una educación de calidad. Tengo un sueldo demasiado alto, ya… ¿y qué me dice de los futbolistas, qué me dice de los personajes públicos que no hacen ni el huevo y cobran un pastizal al mes o al día? Ah, claro… eso no cuenta.

7. “¡La culpa de que mi hijo suspenda es tuya!”. 

No entiendo lo que dice. Intento hacer las clases atractivas, fomentar la creatividad y la imaginación,  y educar para la vida. ¿Ha pensado que quizás su hijo se sienta muy presionado por usted? ¿Ha pensado en algún momento que pudiera estar exigiéndole demasiado para su edad? ¿Ha pensado que él pueda tener miedo a su reacción por las calificaciones y no pueda concentrarse en las materias? ¿Ha pensado por un momento que su hijo tiene corazón y no es un trofeo andante?

8. “Lo siento, pero eres demasiado innovador para nuestro centro”. 

¿Demasiado innovador, eh? Bueno, yo lo llamaría ofrecer a los estudiantes herramientas útiles para su día a día. Yo lo llamaría educarles en valores. Yo lo llamaría enseñarles a pensar por sí mismos fomentando su pensamiento crítico. Yo lo llamaría tener en cuenta la educación emocional y la creatividad de los estudiantes. Yo lo llamaría involucrarse con los alumnos para intentar comprenderles. Y yo lo llamaría inspirarles para que en un futuro sean personas comprometidas, sensibles y solidarias. Pero sí, soy demasiado innovador…

Mel Elices

Educadora infantil, asesora en comportamientos y conductas infantojuveniles, asesora en mediación familiar, educadora en valores, asesora educativa e investigadora en educación emocional y disciplina positiva. Community Management y Social Media.

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Mel Elices escribe este blog

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