Educación Escuela para padres

A mí me han regalado juguetes por aprobar todas y no soy una caprichosa

Pues sí, a mí mis padres y mis abuelos me han regalado juguetes por aprobar todas. Cuando se terminaba el curso, era habitual encontrarme una película de Disney que quería, unas zapatillas para jugar a baloncesto o la última Barbie del mercado. Pero no por eso he sido una niña consentida ni caprichosa. Y tampoco lo soy ahora. Parece ser que hay cierto “boom” con eso de comprar a los niños y manipularles. Pero yo no creo que premiar un esfuerzo, sea manipulación alguna. 

¿Tan alarmante es comprar algo material a un niño por aprobar todas?

Pues no, para mí no lo es. De hecho, me parece que en el mundo hay muchas cosas más alarmantes que comprarle un juguete a un niño. No tengo ni idea de por qué algunas familias se llevan las manos a la cabeza y dicen a otras: “¡ala, le vas a consentir! ¡Verás cuándo sea mayor!”. Cuando sea mayor nada. Ningún niño se va a convertir en un adulto insoportable por recibir algún juguete de pequeño. A mí, por ejemplo, hubo curso en los que aprobar todas me costó sudor y un increíble esfuerzo. Si a mis padres les apetecía comprarme algún detalle por mi constancia… ¿qué hay de malo en eso? 

“Si consigues aprobar todas… te compro el teléfono móvil o la consola”

Es ahí dónde yo creo que está el problema. Cuando el los estudiantes empiezan el curso y sus padres les dicen: “si consigues aprobar todas… te compro lo que quieras”. Para mí, eso sí que es manipulación. La mayoría de los niños no van a aprender por voluntad propia sino por una motivación material que sus padres les han prometido. “Tengo que aprobar para tener el móvil” y no “tengo que aprobar para sentirme orgulloso”. Creo que hay que saber diferenciar el premiar finalmente un esfuerzo de un chantaje en toda regla. 

La presión de los niños por ser los mejores y obtener buenas calificaciones

Por esos chantajes, los niños se pueden sentir presionados a ser siempre los mejores y a obtener las mejores calificaciones. Hay padres que no exigen únicamente aprobar todas sino sacar buenas notas. “Para que tengas el juguete nuevo que tanto quieres tienes que conseguir sacar un notable en la mayoría de asignaturas”. ¿Y qué pasa si obtiene un notable en todas las materias? Pues que los niños se sienten decepcionados, poco orgullosos de sí mismos y su autoestima baja en picado. Por eso, hay que tener muchísimo cuidado. 

No se es mejor que nadie por sacar sobresalientes o notables

Creo que este apartado es fundamental. Hay algunos padres que incitan a sus hijos a una excesiva competitividad. Ojo, no digo que una sana y equilibrada competitividad sea mala. Pero hay algunos niños que cuando superan a otros, se regodean y hacen sentir increíblemente mal a los compañeros. Por eso, hay que felicitar a los estudiantes que obtienen buenas calificaciones. Pero también hay que fomentar la educación en valores. Por ejemplo: los alumnos que hayan sacado mejores notas podrían ayudar en clase a los que han suspendido o no han conseguido tan buenos resultados. 

Felicitar y premiar por el esfuerzo y no por las calificaciones obtenidas

Hay niños que se esfuerzan muchísimo en el curso pero no obtienen las calificaciones obtenidas. Por eso, me parece muy importante que se felicite y que se premie por el esfuerzo, la motivación y la constancia y no por las notas de los exámenes ni las de final de curso. Si un estudiante suspende una asignatura, no quiere decir que no haya hecho nada durante el año académico o que no se haya esforzado. Creo que a la mayoría de nosotros nos ha pasado alguna vez eso de estudiar muy duro para una prueba y no obtener los resultados que esperábamos por el motivo que sea. Pues con los niños es igual. 

Los niños no van a ser caprichosos por recibir algún regalo de vez en cuando

Pues no. Los niños no se van a volver adultos caprichosos si reciben algún regalo material de vez en cuando por el motivo que sea. Sin embargo, sí que pueden tener los problemas los padres que no tienen favorecen la educación en valores y la educación emocional. Si a los niños se les educa en un clima demasiado competitivo corren el riesgo de que cuando no ganen o se equivoquen en algo, no sepan gestionar la frustración y su autoestima disminuya en un futuro. Algunos regalos de vez en cuando no hacen daño nadie pero sí una educación que no tiene en cuenta el desarrollo íntegro de los niños.

Mel Elices

Educadora infantil, asesora en comportamientos y conductas infantojuveniles, asesora en mediación familiar, educadora en valores, asesora educativa e investigadora en educación emocional y disciplina positiva. Community Management y Social Media.

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  • Yo aprobaba todo, y con muy buenas notas. Mi padre me decía, muy bien, has hecho lo que tenías que hacer! has hecho un buen trabajo, porque tu trabajo ahora es estudiar y aprender.
    Pero jamás tuve un regalo. Tampoco fomentaron nunca la competitividad pero valoraban mi trabajo… con palabras no con regalos.
    Mi hijo sin embargo se llevó un Lego hace unas semanas por las super notas que trajo….
    Es cierto que yo solo recibía un regalo en reyes y por cumpleaños, nunca tuve nada fuera de esas fechas. Mis hijos reciben regalos durante todo el año… y de los abuelos! Esos que a nosotros no nos compraban nada.
    Según mi hijo hay un gen que te cambia cuando te conviertes en abuelo, y que a mí también me pasará ja ja

Mel Elices escribe este blog

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