Educación Pedagogía

Desgraciadamente, no solo hay maestros de corazón en las aulas

Hace unos días, una vecina con la que tengo mucha confianza me dijo: “hoy he tenido una reunión con la maestra de mi hijo. Me ha dicho que en muy pocas ocasiones está atento en clase y que quizás sería conveniente hacerle algún tipo de prueba para ir descartando diagnósticos”. Una vez más, me sorprendí con la actitud de algunos maestros: “el alumno no atiende en clase, vamos a someterle a pruebas a ver lo qué pasa”.

Eso es lo más sencillo y fácil de hacer, pero lo correcto y adecuado sería investigar y profundizar más. ¿Hacer unas pruebas a un estudiante que no está casi nunca atento en clase? Sé que es bueno anticiparse al problema, pero lo veo un poco exagerado. Un poco exagerado, porque no se les pueden hacer pruebas ni evaluaciones a todos los niños que no atiendenn en clase. ¿Han pensado alguna vez que puede ser cosa de la metodología y no de los alumnos?

Días atrás, ayudando al niño a acabar con los deberes de Lengua, nos confesó algo a su madre y a mí: “es que mis maestros podrían enseñar de otra manera. Se pasan casi toda la clase leyendo el tema del libro Y he ahí el problema. Ni pruebas, ni evaluaciones, ni diagnósticos, ni trastornos. Simple y llanamente desilusión y poca emoción. Pero es que la cosa no se quedó así, el niño siguió hablando: “todos los profes del colegio, se sientan en la silla, pasan las hojas del libro de texto, nos mandan deberes y no hacemos nada más”.

Recuerdo mi época de Educación Primaria casi a la perfección. Y resulta que no se diferencia tanto de la de ahora. Bastantes de mis maestros, se ponían a leer los libros, ponían alguna explicación en la pizarra y luego nos enviaban a casa a hacer los deberes. Por suerte, sé que actualmente no todos los docentes son así, pero hay que reconocer que hay “profesionales”, que no quieren  (sí, directamente no quieren), aplicar nuevas metodologías en las aulas. Y también, hay que saber que muchos más alumnos de los que me gustaría se sienten increíblemente desmotivados en clase.

Pensemos los adultos: ¿no nos cuesta a nosotros prestar atención si estamos desilusionados con lo que hacemos? ¿No estamos menos concentrados si no tenemos la motivación y las ganas necesarias? Con los niños no debería valer decirles eso de… “tengas ganas o no, lo tienes que hacer. Y ya está”. Sin embargo, en muchas ocasiones es así. Sin ser interesante, sin ser llamativo, y sin ser motivador, los alumnos tienen que asimilar sí o sí lo que está diciendo su profesor.

Pero, ¿cómo se va a producir un adecuado proceso de aprendizaje en el aula de esta manera? Lo único que harán los estudiantes será memorizar los apuntes y los ejercicios para conseguir aprobar los exámenes y las asignaturas. No habrá ilusión, no habrá emoción, no habrá sentimientos, y por supuesto no habrá corazón. Y si muchos centros educativos, siguen de esta forma, cada etapa que superen los alumnos, no significará nada. ¿No debería aportarles mucho, mucho más?

Cabe destacar que hacer del aprendizaje algo divertido e interesante no es algo excesivamente complicado ni requiere un esfuerzo infinito. Lo que más hace falta son nuevas metodologías, empatía y tener la mente abierta. ¿Cómo se puede aplicar en el aula?

  • Aprendizaje por proyectos: es increíblemente útil, eficaz y desarrolla el pensamiento crítico de los alumnos para la resolución de los problemas y llegar a una solución. Si pincháis aquí, podréis saber más cosas de como llevarlo a cabo en las aulas.
  • Aprendizaje cooperativo: que los alumnos puedan trabajar en equipo, hace que puedan conocerse a sí mismos, desarrollan habilidades sociales y aprenden valores muy importantes para el día a día. Con el aprendizaje cooperativo los estudiantes, tendrán ocasiones para respetar las ideas de los otros, de tolerarse y de ser solidarios con los compañeros. En esta entrada, podréis saber más cosas sobre el aprendizaje cooperativo.
  • Actividades prácticas: en algunas ocasiones, hay maestros que se olvidan de que la práctica es muy importante para el desarrollo y el aprendizaje íntegro de los alumnos. Todos sabemos que cómo más aprendemos es practicando.
  • Cambiar escenarios: no pasaría nada, si un día un profesor quiere dar una clase en el patio, en el gimnasio o en el suelo. De hecho, estas situaciones les encantan a los alumnos, les sorprenden y les ilusionan. Y de ese modo, ya están más motivados para adquirir nuevos conocimientos.
  • Juegos en las aulas: tampoco estaría mal que se dedicara alguna clase a que los estudiantes aprendieran jugando. Los juegos son una herramienta enormemente valiosa para un proceso de aprendizaje adecuado.
  • Dejar a los alumnos un tiempo de descanso: que los estudiantes puedan desconectar cinco minutos para hablar con sus amigos y relacionarse con los compañeros, podría venirles bien para que se relajasen y no estuvieran tan cansados. Así, pueden ir siguiendo los temas sin estar tan cansados.
  • Conocer e interesarse por los alumnos: es muy importante que los docentes se preocupen de los alumnos, que los conozcan, que sepan algunos de sus gustos, lo que les gusta hacer en su tiempo libre, sus películas preferidas… De esta manera, podría utilizar recursos en sus clases que resultaran interesantes y llamativos para los estudiantes.
  • Muchas normas pueden agobiar a los alumnos: si el aula no es un lugar confortable y seguro dónde puedan expresar sus emociones, sentimientos e ideas, no se dará un aprendizaje adecuado. Además, si los estudiantes no se sienten cómodos y están a disgusto, no disfrutarán de su día a día.

Entonces, ¿por qué fomentar un aprendizaje más divertido en las aulas? De esa forma, los maestros estarán favoreciendo una actitud positiva en los alumnos. Éstos estarán más motivados, más ilusionados, y con más ganas de aprender cosas nuevas cada día. Prácticamente, todas las escuelas tienen que conseguir unos objetivos escritos en las programaciones. Aunque no comparto eso, lo respeto.

Pero, ¿por qué no hacer de esos objetivos algo divertido e interesante para los alumnos? ¿De verdad esperan que los estudiantes no se aburran sentados una hora de clase en una silla sin casi poder moverse? Pero claro, es mucho más fácil y sencillo decirles a los padres: “es que su hijo no presta atención, es que su hijo se mueve mucho y no deja concentrarse a los demás”. Perdonen, pero lo que más me extraña es que con esas metodologías consigan que algún alumno les preste atención…

 

Mel Elices

Educadora infantil, asesora en comportamientos y conductas infantojuveniles, asesora en mediación familiar, educadora en valores, asesora educativa e investigadora en educación emocional y disciplina positiva. Community Management y Social Media.

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Mel Elices escribe este blog

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