Educación Pedagogía

El sistema educativo que menosprecia a docentes y a estudiantes

No sé vosotros, pero yo cada día voy perdiendo un poco más la ilusión que tenía en la renovación del sistema educativo. No me entendáis mal, sé que hay maestros de corazón que se esfuerzan muchísimo por transformar las aulas, sé que hay expertos y profesionales de la educación que desde libros, conferencias y charlas intentan que ampliar los horizontes abrir la mente de la sociedad y está claro que hacen un gran trabajo. Pero desde mi punto de vista (y esto es únicamente opinión), siento que no avanzamos. Que todavía el sistema educativo sigue igual que siempre: obsoleto.

Un sistema hecho por políticos que no tienen ni idea de cómo va la educación ni de la auténtica realidad que se vive en las aulas. Y tampoco se dignan en preguntar o en reunirse con maestros, profesores, pedagogos y demás profesionales y expertos en educación que de verdad saben lo que es mejor para los centros educativos y las escuelas. Mientras tanto, seguimos con colegios que premian por encima de cualquier cosa lo académico y la excelencia. Se sigue tratando a los estudiantes y a las familias como si fueran máquinas de hacer dinero. Y en la educación pública (recuerdo, la escuela de todos y para todos), sigue habiendo despidos y recortes de personal y material. 

De esta manera (y para que veáis lo mal que están las cosas), nos encontramos a “profesores” que estudiaron magisterio porque no tenían otra cosa que hacer y sin vocación en las aulas y a maestros auténticos llenos de pasión en las calles: ya sea en el paro o deambulando de colegio en colegio para ver si pueden conseguir un contrato de más de tres meses en un centro educativo. Nos encontramos docentes de corazón que están desmotivados, que están cansados y que se sienten menospreciados. Y esto último no es una locura. ¿Cuántas veces hemos escuchado a políticos y diputados criticar y ofender a profesores? Está claro que es una vergüenza, pero han sido demasiadas veces.

Tenemos a docentes que se ocupan sin ningún de ayuda de una clase de veinticinco estudiantes, cada uno de ellos diferentes entre sí y con un ritmo de aprendizaje diferente. Pero los de las altas esferas, no se dan cuenta de que un profesor únicamente tiene dos manos, dos ojos, dos piernas y dos orejas. ¿De verdad es eso suficiente para atender a todos los alumnos de la mejor forma posible? Eso sí,  la burocracia y lo que es rellenar papeles lo tienen que llevar al día porque sino pueden ser despedidos. Así, llegamos a los casos de estrés, ansiedad y depresión docente. Sí, esos casos que nadie da importancia y que incluso muchas personas se ríen de estas situaciones. ¿Cómo esperamos que hayan más maestros de corazón en las aulas si el sistema educativo impuesto no les dejan libertad de cátedra?

Y luego obviamente, tenemos a los estudiantes. Unos estudiantes que se sienten desmotivados, desilusionados, sin ganas de aprender y casi sin ningún interés. Unos estudiantes que se sienten vacíos al salir de los colegios e institutos porque el sistema educativo no está adaptado a la actualidad y porque no les prepara para que puedan desenvolverse en la vida. Sé que hay personas que dicen que los centros educativos no son para eso y que deberían ser únicamente espacios de cultura y de conocimientos. ¿Pero es que acaso no pueden ser las dos cosas? El desarrollo íntegro de un estudiante no está completo simplemente con objetivos y contenidos. ¿Acaso los colegios no pueden educar para la vida y dar importancia a las materias por partes iguales? Yo creo que sí.

Así pues, tenemos a docentes auténticos incomprendidos, maltratados y poco valorados.  Tenemos a profesores dentro de las aulas que no se merecen tal cosa. Y tenemos a una gran parte de estudiantes frustrados, tristes, sin esperanza y sin ilusión por aprender. Habrá quién eche la culpa a los alumnos por su falta de disciplina y de interés, pero yo no creo que sea cosa de ellos. Al menos no toda. Siguiendo las palabras del docente David Castrillo en esta entrevista “si un niño empieza primaria con ganas de aprender y llega a sexto sin ellas, algo hacemos mal”. Luego, hay gente que se sorprende por índice tan altísimo de fracaso y abandono escolar. Quizás sea porque no han investigado ni estudiado en profundidad el sistema educativo español. Un sistema en el que docentes de países europeos como Noruega, Finlandia o Suecia no sabrían ni cómo actuar.

Mel Elices

Educadora infantil, asesora en comportamientos y conductas infantojuveniles, asesora en mediación familiar, educadora en valores, asesora educativa e investigadora en educación emocional y disciplina positiva. Community Management y Social Media.

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Mel Elices escribe este blog

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