Educación

Ese bonito día, en el que nos damos cuenta de lo mucho que valemos

Todos nos hemos sentido alguna vez sin ganas de nada. Esa sensación de estar cansados, de querer llorar continuamente, de no poder ver el lado positivo de las cosas. La mayoría de nosotros, nos hemos mirado al espejo y hemos negado con la cabeza a modo de disgusto. Muchos, hemos llegado a pensar en momentos de tristeza que no valemos casi nada y que no tenemos nada que aportarle al mundo. En muchas ocasiones, los seres humanos somos pesimistas. Bastantes veces, únicamente podemos ver lo negativo de las situaciones, y puede que el dolor nos haga no poder mirar más allá y nos nuble nuestro juicio y optimismo. Pero lo que es cierto, es que la vida no es de color de rosa para nadie y está llena de obstáculos. Obstáculos que poco a poco hemos superado con éxito.

Y eso, es lo que debería contar. Si nos hemos mirado al espejo negando con la cabeza desilusionados, llegará el día en el que asintamos y no paremos de sonreír. Y ese día, será fantástico porque nos habremos dado cuenta lo mucho que valemos, por lo mucho que hemos pasado y que aún seguimos aquí luchando cuan guerreros en una batalla. Llegará el día en el que el sol se abrirá paso con fuerza a través de las nubes y, nos dirá que la esperanza nunca se pierde. Y llegará el día en el que todos nosotros pensemos que somos unos valientes. Que somos unos valientes únicamente por estar. Estar, ya nos hace unos luchadores. Sin duda alguna, ese día en el que consigamos lo que nos hemos propuesto, eso por lo que tanto hemos luchado, merecerá muchísimo la pena.

No digo que para llegar a ese día, el recorrido sea sencillo y lleno de rosas. Habrá momentos en los que nos caigamos, habrá momentos en los que lloremos, habrá momentos en los que apretemos los puños con fuerza enfadados. Habrá momentos en los que sintamos que no podamos más, y exhaustos cerraremos los ojos esperando un nuevo día. Habrá momentos de desilusión, de desesperanza,  y de tristeza. Y habrá momentos en los que necesitemos algún tipo de ayuda externa para superar alguna situación, y no por eso debemos sentirnos avergonzados. Y quiero hacer hincapié sobre esto último. Acudir a un profesional de salud, no es ninguna cobardía ni algo negativo. Más bien es todo lo contrario, pedir ayuda, significa que nos hemos dado cuenta de un problema y queremos solucionarlo, pero no somos capaces nosotros solos.

Hace poco tiempo, una amiga se tuvo que mudar a Barcelona con su marido y sus hijos por cuestión de trabajo. Dejó en la capital a sus padres, a su familia, a sus amigos, y prácticamente toda su vida. Me contó que un día se vio superada por todo, y decidió acudir a un psicólogo. Como era nueva en la ciudad, no conocía personalmente a ninguno, y se aventuró a probar suerte por Internet. Ahora, riéndose me dice que escribió la frase típica: “psicólogos en Barcelona”, y encontró una plataforma increíblemente útil por la red llamada Doctuo.es.  Cuando me lo comentó (curiosa yo), no pude evitar investigar por la red.

Esta página es un portal de salud en la que pacientes hacen diversas preguntas relacionadas y hay especialistas que dan una respuesta personalizada. Y en ella, también se puede encontrar expertos de muchas áreas de la salud por Comunidades Autónomas y Poblaciones. Doctuo.es ofrece psicólogos en Barcelona, pero también consultas individualizadas contestadas en la mayor brevedad posible por profesionales. Yo no conocía ninguna plataforma así, y para mí ha sido un increíble y útil descubrimiento. Muchos de nosotros nos hemos visto superados por situaciones concretas, que nos ayuden a superarlas y poder retomar las riendas de nuestra vida, no es ninguna vergüenza. No debemos por qué sentirnos humillados por eso, al contrario, ¡somos unos valientes!

Sí, somos unos valientes. Unos valientes por haber superado todas las piedras en el camino. Unos valientes por sacar fuerza de dónde no la teníamos para seguir adelante. Unos valientes por no rendirnos. Unos valientes por mirarnos en el espejo, vernos tal como somos y seguir luchando inagotables. Unos valientes por haber llorado, por habernos enfadado, por haber gritado y por haber apretado los puños y los dientes con fuerzas. Sí, señores y señoras. Somos unos valientes por haber creído en nosotros mismos incluso cuando no lo teníamos todo de nuestro lado. Así que, ahora que nos hemos dado cuenta de lo mucho que valemos, mirémonos al espejo y recordémonos siempre: “Eh, tú, eres un valiente”.

 

Mel Elices

Educadora infantil, asesora en comportamientos y conductas infantojuveniles, asesora en mediación familiar, educadora en valores, asesora educativa e investigadora en educación emocional y disciplina positiva. Community Management y Social Media.

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Mel Elices escribe este blog

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