Educación Pedagogía

La educación nunca debería haberse alejado de la vida

La educación tal y como está hoy no nos sirve para nada” dice la maestra y profesora de letras argentina Velia Bianco. ¿Un comentario arriesgado u ofensivo? Para nada. O por lo menos no lo es para mí. Para mí, es una verdad dolorosa. La reflexión de hoy son las palabras que me han salido tras ver un vídeo (que os dejaré más abajo para que veáis) de la docente que he citado anteriormente. Una mujer que ha intentado e intenta cambiar la educación. Una mujer apasionada, con fuerza  y sobre todo inspiradora.

Si os digo la verdad no sé por qué la educación en España no ha conseguido avanzar. Siempre os digo que cuando echo la mirada hacia atrás y recuerdo mis años de estudiante de educación primaria no consigo ver muchas diferencias con los de ahora. Veo los mismos niños y niñas con unas pesadas mochilas a sus espaldas, que se sientan en una silla, que sacan sus cuadernos, que copian de la pizarra, que hacen los deberes y que se “aprenden” los temas únicamente para aprobar los exámenes. Estudiantes sin ilusión, sin emoción y con poco pensamiento y análisis crítico.

“El niño no es un vaso que se llena sino un fuego que encender” -Fracois- 

A compañeros que intentan cambiar la educación y a mí, nos han llegado a llamar gurús educativos. Gurús educativos que nos alejamos del sistema tradicional, que creemos en otra manera de enseñar a la que se ha impuesto siempre, que creemos que los estudiantes son más que chicos y chicas pasivos que simplemente están en clase para copiar, hacer resúmenes y estar callados.”Muchos de vosotros no estáis en las aulas y no podéis opinar” dicen algunos. Pero no hace falta estar dentro para darse cuenta de que la educación tal y como dice Velia Bianco nos sirve para poco.

Cada día muchos niños y jóvenes acuden a colegios e institutos. Instituciones educativas cerradas en las que en muchas ocasiones no se les tienen en cuenta, no se les valora y ni siquiera fomentan su aprendizaje activo. Van a las escuelas porque es lo que está establecido, porque es lo que se espera de ellos y porque necesitan títulos para su futuro. Se podría decir que incluso van de forma obligada.

¿De verdad se quiere que la educación sea así? ¿De verdad queremos estudiantes que no sepan defender sus ideas, que caminen en la línea de la sumisión educativa y que crean que es lo normal?  Dice Velia Bianco que la educación no debería alejarse nunca de la vida. Y que la vida no debería alejarse de la educación. Expone que ambas son complementarias. ¿Por qué se han desmarcado la una de la otra entonces?

¿En todos los centros educativos se enseñan herramientas y estrategias para que los estudiantes se enfrenten a la vida? No, no todos. Hay estudiantes que no saben trabajar en equipo, que no saben cómo resolver conflictos, que no saben gestionar sus emociones ni sentimientos, que no saben debatir y que no tienen ideas propias. La educación debería formar a personas libres capaces de decidir, de tener iniciativa y con creatividad. O eso nos decían.

Decían que el año 2016 sería el de la renovación pedagógica. El año en el que comenzaba el cambio. El año en el que se empezaba a ver escuelas activas y libres. El año en el que las calificaciones, las notas y los exámenes comenzarían a quedarse atrás poco a poco. El año en el que los estudiantes serían los protagonistas del aprendizaje, investigados y verdaderos curiosos del aprendizaje. El año en el que aprender sería placer y no una obligación.

Pero, ¿realmente ha sido así? Se han creado escuelas alternativas e innovadoras. Escuelas que respetan el ritmo de aprendizaje, que tienen en cuenta las inteligencias múltiples, la educación emocional y los valores. Centros educativos que se han alejado de las asignaturas como tal, de los exámenes tradicionales y de las etiquetas numéricas que se suelen poner a los estudiantes para decirles que han conseguido o no los objetivos.

Aunque cada vez hay más colegios e institutos públicos que se están sumando al cambio, las escuelas alternativas suelen ser privadas y caras. Por lo tanto, no todos los niños y jóvenes pueden disfrutar de ellas. Entonces, estamos hablando de que bastantes estudiantes solo desarrollan dos de las inteligencias (de las muchas que tenemos) que son la lógico-matemática y la lingüística. Estamos hablando de que parte de los alumnos no van a aprender a gestionar las emociones. Y eso es una pena.

El sistema, la sociedad y algunos docentes sin vocación ni emoción siguen llevando a pique la educación. Y digo “siguen” porque las cosas no han cambiad en exceso. Todavía no se ha dado la revolución educativa que muchos estamos esperando con ansia. Lo peor de todo es que cuando profesores y maestros intentan hacerlo, intentan cambiar la educación no reciben el apoyo mayoritario de las personas. Y son juzgados como charlatanes y poco profesionales. Para mí la educación no es juego. ¿Cuándo va a tener la atención que se merece?

Mel Elices

Educadora infantil, asesora en comportamientos y conductas infantojuveniles, asesora en mediación familiar, educadora en valores, asesora educativa e investigadora en educación emocional y disciplina positiva. Community Management y Social Media.

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Mel Elices escribe este blog

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