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“Las madres de día nos implicamos en un acompañamiento respetuoso y tenemos en cuenta el ritmo de cada niño”

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Hoy os traigo un post que me a mí particularmente me ha parecido muy interesante. Hasta hace poco a habido entradas de distintas Pedagogías Alternativas en el blog: Montessori, Waldorf, Homeschooling y el Proyecto de Madres/Padres de día. He tenido la suerte de poder entrevistar a Irene una técnico en Educación Infantil y maestra, que emprendió en el proyecto de  Madre de Día, y que vive la educación desde un punto diferente al de las escuelas tradicionales. Ella nos hablará de los aspectos importantes de dicho proyecto, de lo que significa para ella su profesión y de cómo la lleva acabo. Para los lectores que estáis interesados en este tipo de Educación, Irene tiene una página en Facebook muy interesante donde adjunta imágenes de su metodología y va explicando poco a poco sus día a día.  Además, si sois de Castellón, seguro que estará encantada de hablar con vosotros.

Página de Facebook de Irene: Lararium. 

¡Espero que la entrevista os resulte útil y que tengáis en cuenta este tipo de educación para vuestros hijos!

1. ¿Por qué decidiste trabajar en el Proyecto Madres de Día?

Después de muchos años trabajando en distintas instituciones educativas decido emprender este proyecto llamado Lararium en el que soy Madre de Día. El motivo principal por el cual decido ser Madre de Día es porque creo que somos las personas quienes tenemos en nuestra mano el cambio… el cambio de aquellas cosas que vemos y comprobamos a diario que podrían mejorar mucho y que esto nos afectaría a todos y a todas de manera increíble.

Son muchos los años que, profesionales comprometidas con la educación infantil, llevamos luchando para que se reconozca la importancia de esta etapa en la vida de las criaturas. Es una manera real de defender el derecho de los niños y de las niñas a ser comprendidos, acompañados y valorados en su primera infancia. Hay otra manera de hacer las cosas, hay otra manera de estar y de acompañar en el desarrollo a los más pequeños.

El proyecto de Madre de Día, representa esa otra manera de entenderlos, de defenderlos, de escucharlos… en definitiva, poder acompañarlos de manera respetuosa con amor, confianza y seguridad. Con tiempo, siendo conscientes de cada aprendizaje y de cada conquista que ellos mismos realizan y aplican a su evolución. En un entorno con estímulos que favorecen en cada etapa, el desarrollo en todos los aspectos del ser humano.

Es vital ofrecer a los niños y las niñas un hogar lleno de amor, afecto y comprensión, sin prisas, sin juicios ni modelos impuestos. Un espacio activo, donde las criaturas aprenden a autorregularse, solucionar conflictos y tener en cuenta a las otras personas. Los niños y las niñas tienen derecho a crecer y permanecer al menos durante los tres primeros años de sus vidas en un espacio seguro, tranquilo, que respete sus ritmos y necesidades; que ofrezca a los pequeños la posibilidad de experimentar, descubrir y expresar sus emociones, tomando conciencia de su ser.

Son varios los motivos por los que ser Madre de Día, encaja con mi idea sobre crianza y educación. El principal es el respeto, el respeto al niño, ese respeto que hace que les acompañemos en el crecimiento, desarrollo y evolución de manera adecuada. La experiencia me ha demostrado que, es muy difícil respetar los ritmos y atender las necesidades de cada criatura cuando el grupo que acompañas es muy grande; es muy complicado no ver un grupo homogéneo delante de ti si no hay tiempo, si todos los niños y las niñas han de seguir el mismo camino y responder a los mismos estímulos de la misma manera.

Además, ofrecer un espacio de apoyo, asesoramiento e intercambio social a los padres y las madres de las criaturas, es otro de mis objetivos. Creo firmemente en la necesidad de formar tribu y así poder ser un canal de comunicación para las diferentes familias interesadas en este tipo de educación, donde compartir dudas, miedos, alegrías…

Apuesto por una educación que respete el ritmo de cada uno, permitiéndoles jugar, sentir, moverse, amar, estar en contacto con la música y en contacto consigo mismos y con todo lo que les rodea. Una educación sin gritos y que nos enriquezca para crecer sanos y fuertes. Y por supuesto, poder ofrecer un hogar donde sentirse respetados y queridos para crecer y desarrollarse como personas íntegras y dignas.

Quiero devolverles esa confianza que en muchas ocasiones los adultos les negamos, pensando que “no son capaces de”, o que “no están preparados para”… al contrario de lo que se piensa, se comprueba día a día, que si se coopera con ellos, se les integra, se les prepara un espacio adecuado, se les explica y se les pide, amablemente, a las criaturas que hagan aquello necesario para avanzar en el objetivo común, los niños y las niñas, poco a poco, responden, participan, por más pequeños que sean.

Además, siendo Madre de Día puedo acompañar, asesorar y ayudar a las familias acerca de conocimientos sobre la infancia y poner al alcance de los mismos numerosos recursos y herramientas para mejorar la calidad de esta etapa.

2. ¿Qué diferencias principales hay entre las madres de día y las escuelas infantiles tradicionales?

Las Madres y Padres de Día ofrecemos en el hogar (adecuadamente adaptado y equipado) un servicio de atención, cuidado y acompañamiento respetuoso a las criaturas desde los 4 meses hasta los 3 años, en grupos muy reducidos (3-4 niños y niñas máximo) y en un ambiente cuidado y familiar.

Con amor, tiempo y dedicación, acompañamos de manera respetuosa a los niños y a las niñas y ofrecemos a sus familias una respuesta de calidad para afrontar su vida laboral y su vida familiar. Es un recurso de conciliación de estos dos aspectos, es una alternativa a las guarderías tradicionales o escuelas infantiles, más adaptada a las verdaderas necesidades educativas y emocionales de las criaturas.

El tiempo que las criaturas tienen para subir y bajar una escalera, cambiar un pañal, para comer sin prisas, para jugar sin evaluaciones, para lanzar una pelota diez veces sin oír frases como “venga come, venga acaba, no subas, no lo tires…”, es el factor principal que diferencia una escuela tradicional de una Madre/Padre de Día. Observar, respetar, comprender, apoyar. Sin chantajes, sin premios, amenazas ni castigos.

Dejamos que cada niño y niña sea, escoja su camino, se equivoque y exprese sus sentimientos. Acompañamos las emociones y no las bloqueamos, las vivimos para poder reconocerlas y así, trabajarlas. Ya que considero, que la emoción es la base de cualquier aprendizaje. La atención es individual y casi exclusiva, además esto se combina con el respeto a los ritmos y necesidades de cada uno de los niños y de las niñas.

Un hogar donde el juego es la actividad más importante, propongo una estimulación normal de una realidad cuidada y protegida para el despertar de los sentidos a través de la experimentación. Acompaño desde la propuesta y no desde la directividad, ellos y ellas saben perfectamente que necesitan en cada momento, por tanto son ellos mismos quienes se plantean sus juegos y desarrollan sus conquistas. Por supuesto, mi labor es evitar peligros, pero no lo es, ocultar conflictos ni problemas, si no todo lo contrario, cuando existen, observar y acompañar si me necesitan.

3. ¿Podrías explicar cual es la rutina que sigues habitualmente en casa con los niños?

Los niños llegan a casa más o menos a la misma hora. Lo primero que hacen es quitarse los zapatos (por casa vamos todos descalzos), dejan sus mochilas en sus perchas y comienza el juego. Tienen todos los materiales a su alcance para así usarlos cuando les nazca la motivación (la suya, no la mía). Los materiales van cambiando a diario.

En el momento en que expresan sensación de hambre les ofrezco distintas cosas para almorzar, ellos y ellas deciden que comer y cuanta cantidad, se autorregulan y en ningún momento son forzados ni obligados a comer. Por ejemplo, hay fruta, leche vegetal, galletas (empezaremos a hacerlas caseras), pan con aceite… después de almorzar vuelven al juego hasta que la siesta de la mañana aparece. Cuando pasa esto nos vamos a la habitación que está preparada para ello, donde hay colchones y estímulos que aportan tranquilidad y relajación. Contamos algún cuento, nos hacemos masajes, escuchamos música para calmarnos…

Otro de los momentos de la rutina diaria, es salir de paseo. Durante este paseo podemos ir al mercado a comprar, al museo, al parque, a algún evento que haya en la ciudad, a descubrir rincones urbanos donde bajar una rampa, subir una escalera, caminar por un bordillo… La comida es otro de los momentos importantes dentro del día a día en casa. Comemos juntos, sin prisas, fomentando la autonomía y el cuidado personal.

En la cotidianeidad y en sus detalles está la esencia de algo mucho más importante: el desarrollo de la individualidad, el respeto y la atención compartida. Cuando por ejemplo, cambiamos un pañal debemos ir más allá de lo meramente asistencial para descubrir que, en esos momentos, el niño y nosotros estamos desarrollando una relación: una relación que ha de estar basada en la cooperación y la empatía.

 4. ¿Utilizas algún método educativo (Montessori, Waldorf…) concreto para llevar a cabo tu trabajo?

No, no sigo ningún método educativo en concreto… pero todos en general. Utilizo material Montessori, Waldorf, Pikler, material hecho por mí, creado a partir de sus necesidades e impulsando las conquistas de los aprendizajes, material inacabado para que ellos les den el uso que quieren en cada momento, etc.

No me gusta decir que sigo éste método educativo o éste otro por norma general, es decir, ofrezco a cada uno de los niños los estímulos que necesitan en cada momento. Hay que formarse y conocer muchas corrientes educativas para así poder seguir con la defensa de que cada niño y niña es diferente y no todas necesitan lo mismo aunque se encuentren en el mismo momento evolutivo.

No utilizo el abuso de poder, ni los castigos, ni la imposición de mi necesidad. Tampoco hay mentiras, ni creencias en mí, tan fieles y arraigadas, como para dejar de escuchar y seguir unas pautas marcadas en la educación. Es decir, sigo muchos métodos pero sin olvidar sus necesidades y quiénes son.

 5. ¿Crees que hoy en día las madres de día es un servicio que únicamente se pueden permitir algunas familias?

Es una profesión que no está regulada actualmente, y esto hace, por ejemplo, que las familias no dispongan de las ayudas económicas correspondientes, para llevar a sus hijos a las Madres y Padres de Día, aunque crean y apuesten por este tipo de acompañamiento. Hay madres y padres que económicamente no pueden acceder al tipo de educación que debería ser gratuita, pública y estar al alcance de todos y todas. Porque recordemos que la educación es un derecho, no un privilegio.

6. ¿Qué te aporta personalmente ser una madre de día?

Personalmente me aporta crecer a diario, aprender cada día de ellos y profesionalmente comprobar que la educación puede ser entendida desde otro punto de vista, desde el respeto. Además, comprobar que realizan sus conquistas y que aprenden motivados por un impulso que les nace desde dentro, si tienen a su alrededor las condiciones adecuadas. Al mismo tiempo que lo van haciendo ellos, lo voy haciendo yo también…

Es increíble como por ejemplo, reconocen estados de ánimo en sí mismos/as y en los demás o aprenden a escucharse, cuidarse, quererse y gestionarse mejor en el terreno emocional mejorando la empatía y favoreciendo positivamente la comunicación. Es un estilo de vida, una manera de ser y estar no solo con los niños y las niñas y en el horario que están conmigo, si no con todas las personas que me rodean.

7. ¿Qué cosas pueden llegar a hacer las madres de días que no pueden realizarse en las escuelas tradicionales?

Al ser un grupo reducido, las Madres/Padres de Día podemos respetar los ritmos y ofrecer a cada uno de los niños los estímulos adecuados en cada momento, ya que tenemos tiempo de observar y de sentir que nos quieren decir, tratándolos como personas individuales. Podemos ser conscientes y acompañar por tanto, de manera respetuosa.

Utilizamos otro tipo de materiales, no hay fichas, no se imponen las actividades ni los aprendizajes, pueden moverse en libertad y decidir qué quieren hacer en cada momento. Acercamos al niño y a la niña al mundo para que él lo descubra por sí mismo. Considero que es un aprendizaje más activo y vivencial, donde tocamos, olemos, probamos sin miedo, poniendo unos límites adecuados. Creo, que es necesario acompañar desde el entusiasmo, desde el asombro y las ganas por aprender y crecer.

Además, mi experiencia me ha afirmado que, dentro de las escuelas tradicionales, se desconoce realmente qué es jugar, qué significa y qué valor le damos a esta acción. Desde mi perspectiva “crear”, “investigar” o “jugar” son conceptos estrechamente ligados entre sí y constituyen “la expresión de la acción del ser humano”. De un modo completamente natural, desde que una persona nace, está completamente abierta al mundo. Interactúa con él, lo manipula, investiga y lo transforma.

Esto, que cuando a la persona que nos referimos es pequeña, es decir un niño o una niña, lo llamamos juego es lo que cuando las personas crecen, hacemos desaparecer. Pero esta capacidad se puede no desplegar, se puede no utilizar, pero no se puede destruir y del mismo modo que se puede permitir o sofocar, no es posible enseñarla. Considero que el juego es la actividad más innata y natural que la criatura lleva a cabo desde el nacimiento.

Por este motivo, el juego es la base para el desarrollo adecuado a todos los niveles de los niños y las niñas: cognitivo, motor, social y emocional. El juego se da cuando hay una conexión profunda con uno mismo y una misma; cuando sientes placer y te desconectas por completo del tiempo. Existe cuando hay conquista, cuando se lleva a cabo un proceso de descubrimiento a través de las conexiones emocionales y no existe la frustración.

Por lo tanto, unos de mis objetivos, no es el de enseñarles a jugar, ya que tengo una total confianza en las criaturas por la cual ellos y ellas desarrollarán esta acción innata y natural con la que todos los seres humanos nacemos y llevarán a cabo esta manifestación de la naturaleza humana. A través del juego, dispararán sus aprendizajes.

8. Uno de los principios básicos de las madres de día es la crianza con apego y respetuosa. ¿En qué consiste ese principio?

Considero que el aprendizaje es todo lo que parte de un impulso propio, de toda experiencia que está motivada intrínsecamente, sin sugerencias de los adultos y adultas y que engloba toda la persona y todas sus dimensiones psicomotrices, emocionales, sociales y cognitivas. Por tanto, la educación basada en el acompañamiento respetuoso se basa en primer lugar, en el desarrollo integral de todas las dimensiones de las criaturas: cognitivas, físicas, emocionales, expresivas, sociales… y lo lleva a cabo desde un enfoque global y no fragmentario. Además, es fundamental el respeto a las necesidades, ritmos e intimidad de cada una de las criaturas y la construcción de relaciones basadas en la no imposición y el respeto a los procesos individuales.

El acompañamiento respetuoso tiene en cuenta, ese aprendizaje que implica descubrir, tocar, sentir y explorar el entorno natural y social. Responde a una necesidad de explorar la realidad con nuestros sentidos, con la implicación global de todas nuestras dimensiones. Es relación de no poder acompañante-criatura. Además, es confianza, aceptación incondicional, relación y contacto físico y liberación del condicionamiento.

En general tenemos malos hábitos de escucha. Nuestra experiencia nos hizo aprender que los sentimientos de ira, rabia, desilusión y miedo no deben expresarse, lo cual nos lleva a no saber manejar nuestras propias emociones cuando los niños y las niñas los manifiestan. Sobre todo tendemos a bloquear y a bloquearnos con las emociones primarias. No tengas miedo, no llores, no te enfades…

La escucha activa y la comunicación positiva es el pilar básico del acompañamiento. Escuchar es acoger, sin juzgar, sin etiquetas, sin evaluaciones, sin interpretaciones. Saliéndose de uno mismo para comprender su propio sistema. Significa saber reconocer los sentimientos que están detrás de lo que se dice y de cómo lo dicen. Esto implica colocarse a modo de espejo para que la criatura se vea sí mismo con más claridad y ayudarle a ser consciente de sus emociones y poder llevar a cabo, una educación emocional.

Las Madres/Padres de Día defendemos la crianza con apego. El apego es un vínculo afectivo, que se manifiesta en un deseo de proximidad física, contactos sensoriales (táctiles, visuales y auditivos) íntimos y frecuentes, búsqueda de apoyo y ayuda, es decir, estas personas son la base de seguridad desde la cual los niños y las niñas exploran el ambiente.

Por otro lado, la figura de apego desarrolla funciones como garantizar la supervivencia; cuidar y favorecer la salud psíquica y física y representa la fuente de afecto y el contacto placentero que ellos y ellas necesitan para su desarrollo. Además, si percibimos las demandas de las criaturas, las interpretamos adecuadamente y respondemos satisfaciendo su necesidad estaremos construyendo ese vínculo afectivo con el que ellos se sentirán seguros y protegidos.

 9. ¿Qué formación académica y que adaptaciones en casa tiene que tener una madre de día?

Soy Técnica Superior y Maestra de Educación Infantil. Además tengo formación en Pedagogías Alternativas; Pedagogía Libre; Acompañamiento Respetuoso y Educación Creadora. La formación constante es esencial para seguir aprendiendo y aportando un acompañamiento de calidad a los niños y las niñas.

El espacio reúne las condiciones adecuadas para favorecer el despliegue de la capacidad creadora humana. Estas condiciones van enfocadas al hecho de que cada persona pueda crecer, desarrollarse, crear y crearse a sí misma desde la seguridad, la confianza en sus capacidades, como ser único, entre los demás, dentro de un grupo en el que es aceptado de forma incondicional y todas sus necesidades son atendidas. La estructura del espacio va enfocada a la investigación, al descubrimiento, al aprendizaje y a la creación.

Todos los principios de los que hablo, se articulan en la práctica diaria a través de estos ambientes y de los materiales que están disponibles para la exploración y manipulación de las criaturas. Hay una gran variedad de ambientes dentro de un mismo espacio, cada uno con sus peculiaridades y límites. Todo esto dentro de una atmósfera relajada, sin presiones externas ni expectativas de producir o tener nada, simplemente de ser.

El hogar se divide en distintos espacios, por un lado las criaturas disponen de una zona de descanso y sueño con colchones de cuna a pie de suelo donde dormir tranquilamente cuando lo necesiten. De esta manera ellos y ellas acceden a estos de forma más fácil y autónoma. En este lugar, también está el material adecuado para su higiene y cuidado. Por otro lado, la zona donde desayunamos y comemos dispone de una mesita, y sillas de su medida para los más grandes y tronas. En último lugar, la zona de juego, experimentación y creación está dividida en varios espacios según la actividad que desarrollen.

El espacio está distribuido de tal manera que los materiales están disponibles en todo momento y al alcance de las criaturas. La casa está totalmente adaptada a la actividad diaria. Todo está enfocado a desarrollar la autonomía en los niños y las niñas: tienen sus propios cajones con sus cubiertos, platos, vasos a su altura, toallas para secarse, el jabón, cepillos de dientes. Por otro lado, las medidas de seguridad convenientes para enchufes, armarios con productos, esquinas peligrosas, ventanas. Hay perchas y un zapatero a su altura. Se saca partido al mobiliario que ya hay en casa para por ejemplo, convertir una simple mesa de comedor, en una casa de tela con ventanas y puertas donde poder jugar dentro.

10. Y por último, ¿crees que si el Estado subvencionara de alguna manera este servicio los padres recurrirían más a él?

La profesión de Madre de Día todavía no está regulada legalmente en España. Esta regulación se hace a nivel autonómico. En varias CCAA está en trámite; en concreto en Madrid lo está desde el año 2006. La falta de regulación se traduce, en la práctica, en que no hay requisitos legales para ejercer como Madre de Día, lo que deja toda la responsabilidad en nuestras manos y en las de los padres que nos confían el cuidado de sus hijos.

Esta situación de alegalidad ha obligado a las Madres/Padres de Día a autorregularnos. Las normas son cuidar a un máximo de cuatro niños, de hasta 3 años, un máximo de ocho horas y tener una casa con un ambiente familiar y adaptado a las necesidades de los pequeños. Además, debemos tener formación profesional específica y a suscribir un seguro de responsabilidad civil, algunas somos autónomas o empleadas del hogar.

Por supuesto, las Madres y Padres de Día luchamos diariamente para que se reconozca la importancia de esta etapa en la vida de las personas. Para que se le dé el valor que tiene a la crianza y al acompañamiento desde el respeto que la infancia se merece. Exigimos una regulación total de nuestra actividad desde el punto de vista científico, desde ese punto de vista que demuestra que las vivencias y experiencias que tenemos durante la infancia y más concretamente en la etapa desde los 0 a los 6 años de edad, conforman nuestra personalidad y realizan las conexiones cerebrales más importantes que tienen lugar en nosotros.

About the author

Mel Elices

Educadora infantil, asesora en comportamientos y conductas infantojuveniles, asesora en mediación familiar, educadora en valores, investigadora educativa, educación emocional y disciplina positiva. Siempre seré una pedagoga en prácticas con muchas cosas que aprender.Community Management y Social Media. ;)

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