Educación Escuela para padres Pedagogía

Los niños viven la inteligencia emocional en su día a día

Ya con anterioridad he mencionado cuán importante es trabajar nuestras emociones y, lo importante que es fomentar esto entre los más peques. No es un secreto que todos nos movemos a través de emociones, lo repito mucho, pero es una afirmación más que verídica. Está claro que cuando un niño tiene completo contacto con sus emociones está completamente capacitado para identificar como se siente y conocerse cada día mejor.

La Inteligencia Emocional, si bien empezamos desde chiquitos a trabajarla, es un aspecto de los más básicos que requerimos en nuestro día a día.

Muchas mamás me cuestionan entonces, cómo poder fomentar esto a los niños si en la mayoría de los centros académicos lo dejan a un lado, es un tema que prefieren quizás mantener como un completo tabú e inclusive, el resto de padres están tan ‘’acostumbrados’’ que no muestran ni el más mínimo interés en ello.

Yo por ello quiero compartirte hoy aquí una serie de ‘’prácticas sencillas’’ para que llevéis a cabo junto a vuestros hijos y/o alumnos, será ameno, divertido y altamente enriquecedor para ambos. Además, estaréis conectados con vuestras emociones trabajándolas adecuadamente.

Qué sentimientos se experimentan (en cada caso)

Una de las mejores formas de trabajar las emociones, es conectando con el interior de cada niño. Los sentimientos no están por fuera, sino dentro. Debemos saber en todo momento qué sienten para poder profundizar y llegar a conclusiones.

Por ejemplo, hazle preguntas como:

¿Qué sientes? ¿cómo lo estás pasando hoy? ¿qué necesitas? ¿qué echas de menos o de más? ¿cómo van las cosas en casa o en clase? Y a continuación, haz que se expresen dibujando. (Recuerda que no hace falta que sea un artista, que dibuja como le nace) Pues, lo importante en este ejercicio es identificar sus sentimientos y hacerle partícipe total del ejercicio.

Otro método es ponerle música, audiolibros, películas o cortos, con diferentes mensajes. Y ver cuál es su reacción preguntándoles qué les pareció, qué han aprendido y qué es lo más les gustó. Profundizando con qué les gustaría que de eso que han visto fuera parte de su vida.

Primero hay que sentir, después, pasamos a pensar y reflexionar para concluir con la toma de acción

Revivir momentos es una sensación gratificante y enriquecedora para cualquier ser humano. Haz que el niño recuerde algo que le haya causado gran felicidad, armonía, calma, algo que le haya pillado totalmente por sorpresa… (si no se acuerda así nada más que se lo preguntes, intenta refrescarle la memoria comentándole algún que otro ejemplo).

Haz que indague cada situación de manera que viaje en ella como si la estuviera viviendo nuevamente. Que se sienta cómodo. Haz que recuerde cada uno de los estados corporales que experimentó (si lloró, sonrió, sudó…) Una vez llegado a este punto, hazle comparar esa situación con otra que le haya producido exactamente las sensaciones contrarias.

Recorta papeles y que ponga en todos ellos todas las sensaciones que recuerde de ambas situaciones. Y ayúdale a identificar qué sensaciones cree él que son beneficiosas y cuál, por el contrario, no lo son.

Ponte en su lugar

Empieza una frase diciéndole ‘’Puedo imaginar cómo te sentiste cuando…’’ Y déjale que él se abra a ti contándote el resto.

Es importante que experimente en su totalidad TODO de lo cual es capaz de sentir.

La casita de las emociones

Construye junto al pequeño, una casa a base de cartones y/o materiales que tengáis a mano. Decórala y haz dos habitaciones y un ‘’despacho’’. Poner zumos en la mesa y divertíos juntos.

A una habitación, le pondréis el nombre de ‘’Sentimientos Negativos’’.

La otra por el contrario la llamaréis ‘’Sentimientos Positivos’’.

En el despacho irán colocadas las cosas que ‘’él hará para mejorar, cambiar…los sentimientos mencionados’’.

El objetivo es, que el niño sea totalmente capaz de identificar los diferentes sentimientos que tiene, así como sus causas.

Corta papelitos o usa folios y un lápiz para que comience a escribir.

En la habitación de los Sentimientos Negativos, colocaréis todos los sentimientos que él afirme tener o sentir, y su por qué.

Así como en la de los Sentimientos Positivos, haréis exactamente lo mismo, pero con todo aquello que le hace sentir bien.

Ahora en el despachito, después de reflexionar todo, en el despachito haz que vaya colocando todo aquello que tiene previsto hacer para cambiar lo que no le gusta, lo que le incomoda o no le hace suficientemente feliz. Así como todo aquello que mejorará para ser aún mucho más feliz.

Con todo esto, experimentará y, se conocerá mucho mejor así mismo. Profundizará qué quiere y que no. Estos ejercicios conectarán al niño con sus emociones, además, trabajará su inteligencia emocional de una forma muy activa y divertida.

Recuerda repetir estos ejercicios, con diferentes sucesos. Todos los niños viven cada día diferentes situaciones, ya sea en el aula, en el patio, en el parque, en casa… Por tanto, hay que aprovechar sus vivencias y que abrace las lecciones desde pequeño.

Cualquier duda que tengáis, no dudéis en poneros en contacto conmigo o Mel, pues, estaremos más que encantadas de poder ayudaros en este proceso tan bonito.

Siempre, deseamos únicamente lo mejor para los pequeños.

Un abrazo,

Omayra Montes

Omayra

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