Educación Pedagogía

Maestros auténticos que luchan por el cambio y les rechazan

Hace unos días, una amiga me dijo que había asistido a una entrevista en un colegio concertado de la Comunidad de Madrid. Ni que decir tiene, que estaba la mar de ilusionada por tener al menos la oportunidad de acceder a un puesto de trabajo relacionado con lo que había estudiado. Me comentaba, que en la entrevista se encontró con el director del centro, la jefa de estudios y la orientadora. Algo raro en un primer contacto, pero mi amiga llevaba con ella la fuerza de los maestros de corazón.

Una vez que éstos hubieron releído el currículum, y exponer que parecía tener capacidades de sobra para ser la tutora de sexto de primaria para el próximo curso, le preguntaron cuál sería la metodología que le gustaría seguir en el aula. A lo que ella contestó: “no entra en mis pensamientos tener toda la hora a mis alumnos sentados escuchándome sin decir nada y sin poder moverse”.

Mi amiga, se dio cuenta de la cara que pusieron las personas que la estaban entrevistando. Una cara lejos de ser agradable ni de estar de acuerdo con lo que había dicho. Tras romper el hielo con esa frase y dejarlos a todos congelados, se lanzó a la piscina y siguió exponiendo sus opiniones. Comentó en la reunión, que la idea que tenía ella de educación, estaba a miles de kilómetros de la tradicional.

Que le gustaría poder aplicar la educación emocional en sus clases, tener en cuenta las inteligencias múltiples, basarse en el aprendizaje por proyectos, el aprendizaje cooperativo, y en los juegos. Expuso que su mayor objetivo era hacer las clases divertidas, emocionantes e interesantes, motivar a sus alumnos y captar su atención, hacer del colegio un lugar que no fuera sufrimiento, pena, disgustos y aburrimiento. Aseguró a los presentes, que tenía la formación e ilusión para poder aplicar todo lo que había comentado, y que por supuesto, ganas no le faltaban.

Por lo tanto, dejó claro que no iba a seguir la línea de los maestros autoritarios, inflexibles y con poca empatía. 

Al salir de la entrevista, me llamó directamente al móvil y me dijo: “Mel, creo que les he asustado un poco, pero me ha dado la impresión de que se van a lanzar al cambio y que me van a dar la oportunidad para hacerlo. Estoy super contenta. Me han dicho que en esta semana me escribirían un correo para contarme lo que habían decidido. ¿A que es genial?”

Evidentemente, al escuchar su tono de felicidad, de emoción, y de ilusión, no pude hacer otra cosa que imitarla, contagiarme de su estado de ánimo, y obligarme a mí misma a confiar en más centros educativos, y no decir tan a la ligera que no tienen la mente abierta y que no muchos aceptan maestros de corazón.

La llamada de mi amiga, me hizo sonreír. Primero por ella, porque estaba cerca de tener un trabajo en el que le daban un poco de flexibilidad y libertad, y segundo por hacerme creer que no todo estaba perdido. Por creer que sí, que la luz del túnel cada día estaba más cerca. Porque cada vez, más personas son conscientes de que la educación tradicional no es la más adecuada para las familias ni para los alumnos.

Desgraciadamente, esa felicidad auténtica no nos duró más que un par de días después de la entrevista. Mi amiga, me volvió a llamar. Pero esta vez llorando y desilusionada. Me contaba que le habían escrito un email exponiendo que las nuevas metodologías eran teorías, que realmente no servían para nada. Que el colegio al que había asistido a la reunión, era un lugar serio, con principios, y que el único objetivo que tenían, era conseguir el éxito académico de los alumnos.

Que en sus aulas, no había espacio para el aprendizaje por proyectos, ni para el cooperativo. Y mucho menos para el juego. En sus aulas predominaba la disciplina y la autoridad de los docentes. Y por supuesto, una educación tradicional. También escribieron, que las instituciones educativas no deberían prestar atención a la educación emocional, que eso, debería ser cosas de las familias, no de los centros. Para terminar, le dijeron que no debería llenarse la cabeza de sueños y de cosas que no son necesarias en la educación.

Una vez más, las esperanzas de mi amiga (defensora de una transformación educativa), y las mías, se fueron al carajo. A raíz de ese momento, me pregunté cuántos maestros, cuántos docentes, han tenido que pasar por lo mismo que ella. Cuántos profesionales de la educación en paro, con ideas increíblemente brillantes para los centros educativos, han tenido que ser rechazados por colegios que ni siquiera quieren intentarlo y probar. Cuántos profesionales, han tenido que leer correos diciendo que no eran bienvenidos, que sus ideas no cuadraban con el colegio.

Y sobre todo, cuántos han sido despedidos por intentar cambiar un poco la forma de dar sus clases. Ó por decirles a los padres que no se van a utilizar libros de texto en sus clases. Cuántos valientes, como mi amiga, ni siquiera han tenido la oportunidad de hacer su trabajo por decir lo que piensan. Y cuántos han desafiado a directores del centro, a jefes de estudios y, han aplicado nuevas metodologías demostrando que los resultados son verdaderamente un éxito.

Espero, de verdad, que los artículos que leo en los que se expone que las escuelas innovadoras y alternativas están desbordadas de alumnos, sea pronto una realidad. Y será una realidad, gracias a todos esos maestros, pedagogos, docentes, orientadores y demás profesionales de la educación que una vez fueron despedidos o rechazados por centros concretos. Será una realidad, por sus ganas de hacer de la educación algo bueno, algo de calidad, algo que los alumnos puedan disfrutar al máximo, algo por lo que los estudiantes quieran asistir a diario y no quedarse en sus casas en la cama.

Será una realidad, gracias a esas personas que a pesar de las adversidades, ponen toda su ilusión en proyectos que de verdad merecen la pena. Y, de verdad espero, que cuando esos centros quieran contratar a alguien, y que el candidato les diga: “no voy a tener a mis alumnos sentados toda la hora escuchándome”, les salga una gran sonrisa en la cara y no todo lo contrario. Ojalá llegue pronto. De verdad, ojalá llegue pronto.

Mel Elices

Educadora infantil, asesora en comportamientos y conductas infantojuveniles, asesora en mediación familiar, educadora en valores, asesora educativa e investigadora en educación emocional y disciplina positiva. Community Management y Social Media.

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Mel Elices escribe este blog

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