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Notas y deberes no son lo más importante de la educación

Los que me leéis a menudo, os habréis dado cuenta que mis artículos parecen siempre una crítica hacia algún tema en concreto (esos temas son la mayoría educativos). Pero también sé y soy consciente de que hay muchas personas que están luchando y esforzándose para que sus hijos y estudiantes tengan la educación, atención y adaptación que se merecen. Os cuento una cosa que me dijo una amiga sobre la reunión que había tenido hace unos días con la maestra de su niño para hablar de las notas y calificaciones.

La situación era la siguiente: “su hijo va un poco flojo en inglés, posiblemente en el boletín de notas salga suspensa. Pero le digo algo, no pasa un sólo día en el que su pequeño no esté ayudando a los demás, y sobre todo es uno de los alumnos que mejor sabe gestionar sus emociones y reconocer las de los otros. Así que no le de mucha importancia a esa nota, con un poco de esfuerzo, estoy convencida de que la aprobará a final de curso”.

La madre sonrió y contestó: “no se preocupe, no tenía en la cabeza castigar ni cabrearme con mi hijo porque suspenda una asignatura, sé que el inglés no es su fuerte, pero se esfuerza mucho. Soy consciente de que si no aprueba todo, no va a pasar de curso, pero para mí es más importante que su educación emocional sea la adecuada, que sea sensible, solidario, comprometido y que ayude a sus compañeros. Gracias por sus palabras”.

Cuando mi amiga terminó de contarme la experiencia no podía estar más feliz. Entre el desastroso sistema educativo que tenemos, está claro que hay profesores y maestros que miran más allá de una calificación puesta en la cabeza del alumno como si se tratara de una etiqueta. Estoy convencida de que todavía queda esperanza para un cambio.

Pero, también es cierto, que en las próximas fechas (boletín de notas antes de Navidad) fechas en las que los estudiantes (a partir de primaria), son sometidos a exámenes, trabajos y absurdas evaluaciones que posiblemente no sirvan para mucho, algunos padres les exigen a sus hijos que se esfuercen hasta límites insospechados.

Sugieren a sus hijos que se queden hasta altas horas de la noche estudiando para las pruebas, y que no tengan casi otro tipo de vida. Son esos adultos que sí se enfadan al ver las notas. Incluso cuando leen que está todo aprobado, entran en cólera y les dicen a los niños (o adolescentes) que podían haber hecho mucho más.

Que no están orgullosos de ellos y que esperan que las calificaciones finales sean mejores. Padres autoritarios e insensibles, que no tienen en cuenta nada más. Que lo único que les importa son los contenidos académicos.

Padres que dicen: “me ha comentado la maestra del niño que no ha bajado del notable, pero que es algo agresivo en clase y que no se comporta bien con sus compañeros. Me comunica que tengo que reunirme con ella y la directora, pero a mí eso me da igual.” Algunos pensaréis que es exagerado, pero os aseguro de primera mano que existen, desgraciadamente.

Y, también hay maestros y docentes que tienen conversaciones con los padres en las que les hablan de que lo único que cuenta son las notas y los contenidos académicos. Que da lo mismo lo buen compañero que sea un estudiante,  lo mucho que respete a los profesores y a sus amigos, la ayuda que les presta, lo bien que se le da hacer trabajos en equipo y lo que disfruta con el aprendizaje cooperativo.

“Lo siento mucho, señora, pero que su hijo sea emocionalmente inteligente no le va a dar un futuro y un trabajo estable el día de mañana”. Y así, es cómo se va al carajo cualquier cambio educativo en los centros. Adiós a la educación emocional, hola de nuevo a la tradición.

Pero, por suerte está el otro lado. El lado en el que los adultos confían en sus hijos, saben que se han esforzado, saben que han dado lo mejor de sí mismos y si son conscientes de que tienen algún tipo de problema, les apoyan como es debido. Padres que saben que sus hijos tienen que aprobar todo para seguir pasando los cursos, pero que la manera de que niños o adolescentes lo consigan, no es enfadándose, ni entrando en cólera, ni exigiendo, ni castigando.

La clave está en la comunicación, comprensión y empatía.”No pasa nada por haber suspendido, hijo, sé que ahora lo vas a hacer mejor y nosotros vamos a ayudarte. Estamos muy orgullosos de ti por ayudar a los compañeros y respetarlos. Pero desgraciadamente, la educación en muchas ocasiones no reconoce esos méritos”.

Y, por supuesto hay maestros que hablan con padres de alumnos y les aconsejan que no se obsesionen con las calificaciones ni con el boletín de notas. Que un número no dice lo mucho o lo poco que vale alguien o lo capaz que es. Que aprobar los exámenes no hace a un estudiante mejor, ni peor.

Docentes que se implican con las familias, con sus alumnos, que sí que dan la importancia que se merece la educación emocional, que aunque nuestro absurdo sistema educativo les obligue a redactar evaluaciones, sí que tienen en cuenta los valores y los sentimientos de los estudiantes. Maestros que animan, que motivan, que apoyan, y que escuchan. Sí, claro que los hay.

Entonces bravo. Bravo por esos padres y docentes que no se dejan manipular por el número que haya sacado sus hijos y estudiantes en una asignatura. Por esos maestros y padres, que son muchos, los que quieren darle la vuelta a la educación española.

Por esos profesores que se han enfrentado a políticos, y directores en manifestaciones buscando un cambio y han defendido a los estudiantes. Por esos padres, que se han puesto delante de jefes de estudios y maestros y les han dicho que son conscientes de que sus hijos tienen que aprobar, pero que hay más cosas (y seguramente más importantes) que esa. Todos vosotros, os merecéis un aplauso de los grandes. Admiración. Admiración pura y dura es lo que siento ahora mismo.

Mel Elices

Educadora infantil, asesora en comportamientos y conductas infantojuveniles, asesora en mediación familiar, educadora en valores, investigadora educativa, educación emocional y disciplina positiva. Siempre seré una pedagoga en prácticas con muchas cosas que aprender. Community Management y Social Media.

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