Educación Escuela para padres

Por unos padres y profesores emocionalmente inteligentes

Cada vez me encuentro más casos de padres y profesores que creen ser enemigos. Hay padres que acusan a los docentes de hacer las cosas mal. Y hay docentes que echan toda la culpa a los padres. Por eso me gustaría destacar la importancia de ser emocionalmente inteligentes. De lo fundamental que es aprender a gestionar las emociones y tener una comunicación asertiva en todo momento. A veces se olvidan de que sus hijos y estudiando están captando una actitud negativa.

Padres que acusan y critican sin fundamento a los profesores

Pues sí. Hay padres que creen que toda la culpa de lo que le pase a sus hijos es culpa de los profesores. ¿Si el alumno ha suspendido? Culpa de los docentes. ¿Si el estudiante ha tenido un mal comportamiento en clase? Culpa de los profesores. ¿Y si ha hablado mal a algún compañero? Culpa de los docentes por no haber estado atentos. Desgraciadamente, esta actitud no la tienen pocos padres. Y antes de hacerse autocrítica ellos, prefieren encararse con los profesores.

Ser emocionalmente inteligentes y tener en cuenta los sentimientos de los demás es fundamental para una comunicación adecuada y asertiva. Y bastantes padres, eso no lo llevan a cabo. Creen tener la verdad absoluta, y en muchos casos, ofenden sin motivo alguno a los profesores. Tampoco tienen una actitud positiva, abierta y de respeto hacia los docentes. E incluso, hay padres que llevan la autoridad y la exigencia por bandera a las reuniones con los profesores de sus hijos.

Profesores que no tienen sensibilidad alguna y no respetan a los padres

Sí. También hay profesores y maestros que no tienen ni un mínimo de sensibilidad y empatía. Hay docentes que creen que nunca se equivocan y que su manera de enseñar es la mejor del mundo (aunque no lo sea ni de lejos). Se niegan a escuchar sugerencias, cambios y nuevas metodologías. Y están convencidos de que la culpa de la desmotivación y las pocas ganas de aprender de los estudiantes es de los padres. Profesores que no son emocionalmente inteligentes, con una actitud egocéntrica y prepotente.

Pero esa actitud tan negativa no es únicamente con los padres de los estudiantes si no también con los propios alumnos y compañeros docentes. Profesores que no deberían estar en las aulas y mucho menos tener la opción de enseñar. La sensibilidad, la empatía y la asertividad son fundamentales para dedicarse a la docencia. Pero en muchas ocasiones, únicamente se tiene en cuenta haber sacado la nota máxima en la oposición y ser experto en la materia que se va a impartir.

La importancia de ser emocionalmente inteligentes

Hay profesores y padres que no tienen ni idea de lo importante que es la inteligencia emocional en su labor. Algunos creen que pueden hablar de cualquier manera a los estudiantes y a sus hijos. Piensan que las emociones y sentimientos no cuentan para nada en el desarrollo íntegro. Opinan que cómo profesores no tienen que ser empáticos sino exigentes. Y que cómo padres, la autoridad y la disciplina es lo más importante para la educación de sus hijos.

En realidad, sí que importa la manera en la que se habla a los estudiantes y a los hijos. Sí que importa ser empático, sensible y cercano con ellos. Y sí que es fundamental tener una comunicación asertiva con ellos. Profesores y padres (y todos los profesionales y familiares) deberían aprender sí o sí a ser emocionalmente inteligentes. No solo porque favorecería sus habilidades sociales sino también porque los estudiantes e hijos tendrían unos buenos ejemplos a los que seguir.

Transmitiendo una actitud positiva a estudiantes e hijos

Eso debería ser lo que realmente importase. Una actitud cercana y comprensiva de padres y profesores hacia sus hijos favorecería el bienestar personal y emocional de estudiantes e hijos. Para muchos de ellos sus padres y docentes son sus ejemplos a seguir. ¿Qué ejemplo estarían dando si no se respetan y no tienen en cuenta sus emociones? Pues uno bastante negativo. Está claro. Por eso, padres y profesores deberían centrarse en trabajar juntos y unidos por un bien común: la educación.

Siendo emocionalmente inteligentes, padres y profesores están transmitiendo a hijos y estudiantes motivación, empatía y sensibilidad. De esta manera, los alumnos e hijos se dan cuenta de que son valorados, escuchados y comprendidos. Así, se renueva sus ganas e interés por aprender en los centros educativos. Y al mismo tiempo, se están formando y educando a futuros adultos emocionalmente inteligentes y sensibles. ¿Qué hay mejor que eso?

Mel Elices

Educadora infantil, asesora en comportamientos y conductas infantojuveniles, asesora en mediación familiar, educadora en valores, asesora educativa e investigadora en educación emocional y disciplina positiva. Community Management y Social Media.

comentarios

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  • Guapa la verdad es que es una pena tanta rivalidad entre padres y maestros, aunque es normal teniendo en cuenta que hoy en día educar es mucho más complicado que hace un tiempo donde se confiaba más en la colegios y casi que los padres dejaban esta responsabilidad completamente a ellos, ahora los profes muchas veces echan la culpa de la mala educación a los padres (que tienen razón claro, al menos así lo creo), pero no deja de ser curioso y hasta molesto muchas veces para parte y parte.

    En fin, que ser padre y profesor no es sencillo, pero a la final todo está en buscar un equilibrio y en que cada uno asuma su responsabilidad frente a la educación de los pequeños 🙂

  • La comunicación y la buena actitud entre padres y profesores es esencial en la educación y formación de los niños y desde luego la inteligencia emocional se debería enseñar en las escuelas, las cosas nos irían mucho mejor, bss Mel

  • Hola guapa, a propósito de este post te quiero contar que a ppio de curso tuve una tutoría con la profe de mi hijo que me dijo lo que pensaba de él tal cual y yo que lo conozco le di la razón, te juro que se sorprendió y me dijo: da gusto hablar contigo porque no eres la típica madre que dice “no, ¿mi hijo? NO, seguro que no”. Yo creo que es un buen niño, está algo consentido pero es buena gente, pero en esto como en todo aplico lo que decía siempre mi madre: “yo sé cómo son mis hijos en casa pero en cuanto salen por la puerta la cosa cambia”, no es falta de confianza pero sí la presunción de que si una persona que lo trata a todas horas te dice una cosa por su bien no es para refutarla porque tu hijo sea el mejor del mundo. Así les va a muchos, tenemos que cooperar por su educación y sobre todo porque sean buenas personas. Un besazo

  • Siempre he creído que la base de todo éxito es la inteligencia emocional… es importante que como seres humanos sepamos afrontar nuestro día a día con consciencia de nuestros actos y de los resultados y a la vez sepamos interiorizarlos para crecer integralmente… y créeme nada mejor que la congruencia entre los estilos de crianza y educativo. fascinante la visión de tu artículo!

  • Mucho han cambiado las cosas desde que padres y profesores eran aliados… Antes, como diría Goyo Jiménez en uno de sus monólogos, si tú llegabas a casa y el profe te había hostiado, te llevabas otra “porque algo habrías hecho”.

    La putada de todo esto es que no nos damos cuenta de que somos aliados y trabajamos todos en la misma dirección. Quizás los intereses primarios de cada cual están mal alineados en la expresión actual del sistema educativo, ya que para muchos padres es el equivalente a una guardería, para muchos niños un trámite cansino en el que aprovechan para desmelenarse, y para muchos profes la única salida laboral que pudieron encontrar. Tal vez hasta sea la norma.

    Me gusta jugar a imaginarme cómo cambiaría el cuento si cambiase esa percepción y nos diera por hacerlo más grato y más cercano para todos. Gracias por apoyar esa imagen con tu texto, Mel. 🙂

  • Mucho han cambiado las cosas desde que padres y profesores eran aliados… Antes, como diría Goyo Jiménez en uno de sus monólogos, si tú llegabas a casa y el profe te había hostiado, te llevabas otra “porque algo habrías hecho”.

    La putada de todo esto es que no nos damos cuenta de que somos aliados y trabajamos todos en la misma dirección. Quizás los intereses primarios de cada cual están mal alineados en la expresión actual del sistema educativo, ya que para muchos padres es el equivalente a una guardería, para muchos niños un trámite cansino en el que aprovechan para desmelenarse, y para muchos profes la única salida laboral que pudieron encontrar. Tal vez hasta sea la norma.

    Me gusta jugar a imaginarme cómo cambiaría el cuento si cambiase esa percepción y nos diera por hacerlo más grato y más cercano para todos. Gracias por apoyar esa imagen con tu texto, Mel. 🙂

  • Hola Mel!
    Mucho trabajo por hacer y mas en estos días donde todo mundo se mantiene ocupado se olvida de las responsabilidades y las cosas que de verdad importan, el respeto, el amor a lo que haces y sobre todo transmitir los valores para educarnos tanto para la vida como en conocimiento académico, creo que el problema radica en las cosas materiales y exigencias absurdas de parte de todos la falta de comunicación con sentido común se va perdiendo y s vuelve más exigente de ambos lados lo peor es que los que salen perdiendo en muchas de las ocasiones son los estudiantes.

  • Hola Mel!
    Mucho trabajo por hacer y mas en estos días donde todo mundo se mantiene ocupado se olvida de las responsabilidades y las cosas que de verdad importan, el respeto, el amor a lo que haces y sobre todo transmitir los valores para educarnos tanto para la vida como en conocimiento académico, creo que el problema radica en las cosas materiales y exigencias absurdas de parte de todos la falta de comunicación con sentido común se va perdiendo y s vuelve más exigente de ambos lados lo peor es que los que salen perdiendo en muchas de las ocasiones son los estudiantes.

  • Creo que no puede haber nada mejor que eso. Tienes mucha razón en lo que dices, muchos profesores echan la culpa a los padres y viceversa. Los niños pasan muchas en el colegio, en casa se les da las herramientas necesarias que incluyen el respeto por los demás pero en clase, se imparte conocimientos y depende mucho de la actitud con que se enfrente una asignatura, en cómo lo reciben los niños y finalmente, cómo responden a la misma.
    La empatía con que ese maestro o maestra, capta la atención de los niños, es importantísima ya no tan solo para que aprendan, sino que también por lo que decía al principio, que aprendan con amor.

Mel Elices escribe este blog

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