Educación Pedagogía

Pero, ¿es que los niños también van a hacer deberes en verano?

El otro día paseando por la calle a Argos con mi vecino de primaria del que siempre os hablo, le noté que estaba triste y decaído (todo lo contrario a como es habitualmente), y le pregunté qué le pasaba. Me contestó lo siguiente: “Mel, es que ya casi hemos terminado las clases y mi maestra nos ha dado una hoja con cuadernillos, libros que leer y ejercicios de repaso para hacer en el verano. No es justo, yo ya he hecho muchos deberes y he aprobado todo en el curso.

¿Por qué tengo que hacer más? Menos mal que mis padres me han dicho que no voy a hacer nada de eso, que voy a leer los libros que a mí me apetezcan y que será en la última semana de las vacaciones cuando repasaré un poco las cosas básicas”. Evidentemente, no le pudo quitar la razón. Y me dolió enormemente, ver a un niño casi en sus meses de descanso tan increíblemente apagado y desmotivado como él.

Pero desgraciadamente, la cosa no se queda ahí ni mucho menos. Habitualmente, suelo estar al día de la actualidad educativa y sé de primera mano que en algunas ocasiones son los propios padres los que exigen que los profesores manden deberes y cuadernos de verano de repaso para hacer en las vacaciones. ¡Los propios padres! ¿Es que no han tenido suficiente de ver a sus hijos sentados horas y horas en sus sillas haciendo ejercicios? ¿Es que no han tenido suficiente con que algunos de ellos hayan estado sometidos a altos niveles de ansiedad, de estés e incluso que hayan caído enfermos por la excesiva presión? No me entra en la cabeza cómo siquiera pueden llegar a pensar en tener a los niños de nuevo haciendo lo mismo. “Es que así no se les olvida lo que han estudiado y siguen aprendiendo”. Señores y señoras, hay muchísimas formas de que los niños sigan aprendiendo en verano, y los deberes no es una de ellas.

En mi caso personal, únicamente he llegado a hacer tres de ejercicios de repaso en todas mis vacaciones escolares. Y no porque en los demás cursos no me los mandasen, sino porque mis padres tomaron la decisión (para mí muy acertada), de que las vacaciones eran para descansar, jugar y poder hacer cosas en familia. Ese verano, dedicaba todas las mañanas (al menos tres horas) a realizar los malditos cuadernillos de matemáticas, inglés y lengua. Y por supuesto, a las lecturas obligatorias que había propuesto el profesor de turno. Tres horas que podía haber estado invirtiendo en jugar, en hacer deporte, en haber estado con mis abuelos, con mis amigos o en la piscina. Eso no debería seguir pasando hoy por hoy, y sin embargo, las papelerías tienen los escaparates llenos de cuadernillos y algunos padres hacen colas para comprarlos. ¿Pero es que no han tenido bastante con los libros de texto? Qué locura…

Quizás haya padres (aunque no estoy muy segura de esto), que no conozcan otras formas de que sus hijos sigan aprendiendo durante el periodo vacacional. Pero a mí se me ocurren un montón de actividades que pueden fomentar el interés y la creatividad de una forma activa en los niños. ¡Vamos a hablar de ellas!

1. Visitas a museos. 

Sí, seguramente vais a decirme que muchos niños han ido a museos con el centro educativo. Pero no es lo mismo, ni mucho menos. No es lo mismo visitar un museo por obligación y que después los profesores manden un pequeño trabajo con preguntas sobre lo que se ha aprendido que vivir la visita de forma auténtica y real. Sin presiones y sin tener que estar pendiente únicamente para contestar las preguntas del trabajo o del examen (sí, algunos maestros utilizan las salidas a los museos para poner preguntas de ello en las pruebas).Una visita de calidad, tranquila y con el único objetivo de que sean conscientes de su propio aprendizaje. Además, esta actividad luego da momentos de muchos debates y conversaciones en familia. 

2. Escapadas y excursiones al campo. 

Quizás, muchos padres no sepan todo lo que los niños aprenden estando en contacto con la naturaleza. Están descubriendo y experimentando libremente y de forma continua. Observan a animales que no pueden ver en la ciudad, huelen flores, tocan la hierba, se sientan debajo de los árboles. Y sobre todo disfrutan del aire libre y aprenden a respetar el medio ambiente. ¡Por no hablar de todos los juegos que se pueden realizar en el campo!

3. Las bibliotecas no están de adorno.

En verano, muchas bibliotecas realizan actividades familiares e infantiles (cuentacuentos, exposiciones, lecturas de poemas y de capítulos de libros…) Es el lugar perfecto para fomentar en los niños el gusto por la lectura y por la cultura. Uno de los deberes propuestos por la mayoría de maestros para las vacaciones, es leer un par de libros. Sí, estoy de acuerdo. ¿Pero qué tal si los libros que vayan a leer los eligen los niños y sean de su gusto? Poniendo un título en un papel y marcándolo como obligatorio en la lista no se va a conseguir que los estudiantes disfruten leyendo.

4. No os asustéis, pero los videojuegos pueden ser educativos. 

Hace unos días tuve el placer de poder ver a Gonzalo Frasca en una charla TED sobre los videojuegos. El ponente exponía que los videojuegos enseñan a los niños mediante la diversión a tolerar la frustración, aprender de los errores, y a seguir intentándolo nuevamente. Y si lo pensáis, tiene razón. En los videojuegos los niños se caen mil veces por un hueco y tienen que volver a empezar, pero ellos se ríen a carcajadas y vuelven de nuevo al principio. ¿Pueden hacer eso en las aulas? ¿Pueden equivocarse? ¿Pueden comenzar desde el principio si se equivocan o son castigados si hacen algo mal? 

5. Deporte, manualidades y experimentos científicos. 

A través del deporte, los niños están aprendiendo valores tales como la empatía, el compañerismo, la tolerancia y la solidaridad. Valores evidentemente, muy importantes para su día a día. Y mediante las manualidades en casa y los “experimentos científicos”, desarrollan muchísimo la creatividad y la imaginación. Hay muchísimos vídeos en internet sobre actividades manuales y experimentos para hacer en familia. De esta manera, los niños están descubriendo, están aprendiendo y viendo cosas nuevas, están desarrollando su pensamiento crítico, la investigación, fomentando su interés,  y por supuesto se lo están pasando genial.

No hay excusas para que algunos padres digan “es que con los cuadernillos siguen estudiando y aprendiendo”, porque hay un millar de actividades educativas más activas en las que los niños pueden seguir aprendiendo de una forma mucho más divertida. “Hacer un cuadernillo de verano no traumatiza a nadie”, puede que no. Pero se está inculcando en los niños en que la única manera de aprender que existe es estar sentado en una silla y haciendo operaciones matemáticas. Y eso, afortunadamente no es cierto. Yo solo he puesto cinco actividades, pero es cuestión de que los padres investiguen y se interesen porque sus hijos hagan algo diferente e inolvidable en verano. ¿En eso debería consistir, no?

 

 

Mel Elices

Educadora infantil, asesora en comportamientos y conductas infantojuveniles, asesora en mediación familiar, educadora en valores, asesora educativa e investigadora en educación emocional y disciplina positiva. Community Management y Social Media.

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Mel Elices escribe este blog

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