Educación Escuela para padres Pedagogía

Pero, ¿qué problema hay con educar a los niños en casa?

Tengo que reconocer que hoy me siento algo frustrada, decaída y confusa. Ayer por la tarde, me llamó una amiga que hace poco ha sido madre. Antes de que naciera el bebé estuvo hablando con su marido expresándole que a ella le gustaría que el pequeño recibiese una educación en casa los primeros años de su vida por lo menos. También había pensado que no había otra cosa que más le apeteciera que ser madre a jornada completa. Obviamente, esta decisión la había tenido en cuenta porque era consciente de que podían seguir adelante con un único sueldo. A la pareja de mi amiga le pareció una buena idea, pero no se lo dijeron a ningún miembro de sus familias.

Precisamente hoy, hace cuatro meses del nacimiento de su hijo. Y fue ayer cuando una de sus hermanas le dijo que cuándo pensaba volver al trabajo porque ya estaba perfectamente y el bebé podía ir a una escuela infantil, quedarse con los abuelos, o contratar a una persona cualificada para que lo cuidase en casa. La respuesta de mi amiga fue genial: “sí, ya lo hemos pensado. Esa persona cualificada soy yo. Y mi marido y yo hemos elegido educarlo en casa al menos los primeros años o los que nos parezcan necesarios”. Me comentaba que no podía llegar a imaginarme la cara de su hermana y la de cosas que ella le dijo. Entre otras cosas, puras barbaridades, críticas, ofensas y acusaciones.

En este post me gustaría ir por partes ya que claramente hay dos grandes prejuicios que seguramente ya os habréis dado cuenta. El primero es que hay personas que no comprenden que una mujer por voluntad propia haya elegido no volver a trabajar para dedicarse a ser madre a tiempo completo. Y la segunda, es que hoy por hoy, todavía está mal visto eso de educar a los niños en casa. Parece ser que la sociedad no se cansa de meterse en la vida de los demás, parece ser que hay algunas personas que sea lo que sea, siempre van a estar ahí para criticar. Y parece ser, que en muchas ocasiones, la gente es incapaz de respetar y tolerar las decisiones que toman otras para seguir hacia delante en sus caminos.

Ideologías y expectativas de la sociedad vs propia voluntad y toma de decisiones

Supuestamente, lo que está bien visto es lo siguiente: que como estamos en pleno S.XXI, una mujer después de su periodo de baja por maternidad vuelva al trabajo anterior porque obviamente, es independiente, moderna y no tiene que depender de nadie. Y que por supuesto, el niño vaya a una escuela infantil o se quede con algún familiar hasta que algún progenitor esté de vuelta. Pero, ¿qué pasa cuándo se decide lo contrario? ¿Qué pasa cuando se ha decidido no trabajar fuera de casa? Pues que caen una lluvia de críticas, ofensas y acusaciones: “eres una machista”, “estás dejando mal a las mujeres de este siglo”, “estás dejando que tu marido te manipule”, “vas a ser una mantenida para siempre”, “así nunca acabaremos con la desigualdad”….

Pero para que veáis lo absurdo de la sociedad os voy a comentar un caso contrario que leí por las redes sociales: un hombre decidió quedarse en casa para cuidar de su hijo y del hogar mientras que su mujer iba de lunes a viernes a trabajar como cualquier otra persona del mundo. ¿Os imagináis los comentarios que recibió el chico? Pues casi las mismas acusaciones que se le hacen a una mujer que ha elegido no volver a trabajar: “¡tú eres el hombre. ¿Cómo vas a quedarte en casa?” “¿estás de broma? ¿tu mujer trabajando y tú te quedas con el bebé? “haciendo eso, vas a conseguir que los demás piensen de ti que no eres muy hombre que digamos”. ¡A tomar viento fresco! ¿Y sabéis qué? El chico en cuestión explicó que la mayoría de esas acusaciones habían sido dichas por sus hermanas y por su madre.

Imposición de matricular a los niños en centros educativos vs Educación en casa

Si nos centramos en el segundo prejuicio, ese de querer educar a los niños en casa, nos damos cuenta que tampoco está aceptado por la mayor parte de la sociedad. Pese a existir muchísimas investigaciones, muchísimos blogs y muchísimos expertos en educación y en maternidad que dicen que no solo es una decisión respetable si no que muchas universidades prefieren a estudiantes que han sido educados en casa bastante gente todavía no lo ve con buenos ojos. A pesar de lo que dicen por ahí, el homeschooling no lo llevan a cabo padres progresistas, ni antisistemas, ni hippies, ni religiosos. Quizás, a esas personas que les gusta tanto criticar no han pensado que puede que la decisión que han tomado los padres al educar sus hijos en casa sea porque el niño no se adapte al colegio o porque creen en una educación alternativa.

El caso es que para que muchos no critiquen, no etiqueten y no acusen sin ningún motivo justificado, todos los padres tienen que matricular a sus hijos en una escuela infantil porque es lo normal. En muchos casos cuando los niños cumplen un año ya hay familiares que preguntan: “¿cuándo pensáis llevarlo a la guardería?” (ojo, que no escuelas infantiles. Guarderías), “ya es muy mayor para estar en casa, ¿no?” “¿pero cómo que no le vais a llevar a la escuela? No sé lo qué van a pensar la gente de vosotros”. Salvo que uno de los progenitores se haya quedado sin trabajo y decidan no llevar a ningún centro a su hijo, gran parte de la gente no entiende lo contrario. No comprende que haya padres que por los motivos que sean, no quieran matricular a los niños en ningún centro educativo. Y están en todo su derecho de hacerlo.

“Pero el niño tiene que conocer a amiguitos en la escuela. Así no va a socializar”. Quizás ésta sea una de las frases más utilizadas por las personas a las que se les dice que el niño no va a ir a la escuela al menos en sus primeros años. Las escuelas infantiles y los centros educativos no son los únicos espacios donde un niño puede aprender las habilidades sociales. De hecho las puede aprender en cualquier sitio: puede convivir con los demás en un parque, en la comunidad de vecinos, en talleres, en actividades infantiles, en fiestas de cumpleaños… Así que esa no es una excusa para acusar, ofender, criticar e intentar meterse en la vida de los demás.

Está claro que yo no soy quién para juzgar las decisiones de los demás. Si hay hombres o mujeres que deciden quedarse en casa a cuidar y educar a sus hijos, creo que son libres de hacerlo. La sociedad no debería cuestionar lo que han elegido y mucho menos sus familiares y amigos. Tampoco creo que se deba mirar con malos ojos a aquellos padres que no quieran matricular a los niños en un centro educativo por los motivos que sean. Seguramente hayan tomado la mejor decisión para sus hijos (cosa que debería ser respetada y comprendida por encima de todo) y si se han equivocado podrán rectificar y reconocer su error porque son personas humanas y nadie nace sabiendo. Eh, gente que no tiene otra cosa que hacer: háganme un favor e intenten no meterse en la vida de los demás. ¿Es que ustedes no tienen una?

Mel Elices

Educadora infantil, asesora en comportamientos y conductas infantojuveniles, asesora en mediación familiar, educadora en valores, asesora educativa e investigadora en educación emocional y disciplina positiva. Community Management y Social Media.

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Mel Elices escribe este blog

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