Educación Pedagogía

"Soy mucho mejor que tú porque he sacado un nueve"

Hace unos días me viene pasando algo curioso. Y es que al pasear a mi perro por el parque, llegué a escuchar que un niño (que no parecía tener más de nueve años) le decía a otro con voz muy clara y contundente: “Yo soy mejor que tú porque he sacado un nueve en lengua”. También pude ver como el niño al que iba dirigido el comentario bajaba la cabeza y se entristecía.

La semana pasada en la cola de un supermercado, una niña le decía a su padre: “¿papá, a qué yo soy la mejor de la clase por no haber suspendido ningún examen?”. El padre asintió con la cabeza orgulloso de su pequeña y todas las personas que había alrededor de la caja se rieron como diciendo… “Ay, qué niña más mona…”.

Sinceramente, escuchar estas conversaciones me desconcierta, me asusta y me atemoriza. Era consciente de que la inteligencia emocional era escasa en la actualidad y que la tradición de dar más importancia al cociente intelectual estaba aún muy arraigada en la sociedad. ¿Pero hasta estos extremos?

Para los que no sepan lo que es la inteligencia emocional, he aquí una definición express: la habilidad de manejar, expresar, percibir, comprender y utilizar de manera equilibrada las emociones y entender las de los demás. Y ahora viene la pregunta del millón; ¿por qué es más importante sacar un nueve en lengua o ser la primera de la clase que haber hecho reír a un compañero que estaba triste? Las dos situaciones deberían ser igual de relevantes. Sin embargo, en bastantes ocasiones únicamente se premia la primera: sacar un nueve en lengua.

Desgraciadamente, todavía hay padres que se sienten más orgullosos de que sus hijos hayan sacado un sobresaliente en una asignatura que de que hayan ayudado a un amigo que se encontraba mal. Señores y señoras, vuestros hijos no van a ser mejores personas en un futuro por haber aprobado todo o por tener cuantísimas carreras. Si seguís así, estaréis educando a una pequeña persona sin empatía, sin humildad y que no tendrá ni un ápice de comprensión hacia los demás. Y eso, desde mi punto de vista, no es educación.

De igual modo, hay padres y educadores que forman a sus hijos de una manera muy distinta que la anterior. Hay padres que se sentirán orgullosos por el hecho de que su hijo haya estado con un amigo que se encontraba mal y por haber animado a un compañero que ha suspendido un examen. Hay educadores y profesores que para ellos el mejor de la clase es quién ha compartido sus pinturas con otros, quién no se ha reído del otro por haber dicho una respuesta errónea, quién haya ayudado al compañero del pupitre de atrás a hacer una tarea en clase. Esas personas se llevan mis aplausos y mi confianza. Tened claro que así estáis formando a chicos y chicas solidarios, comprometidos y con valores.

Se me ocurre dos situaciones futuras:

a) el niño que se creía mejor que otro por haber sacado un nueve finalmente cuenta con un expediente académico formidable; matrículas de honor y premios por haber sido el primero de su promoción. Pero en su primer día de trabajo tiene un gran problema; no sabe cómo tratar a los demás, no sabe trabajar en equipo, no es consciente de lo que es ayudar a sus iguales y ni mucho menos de ponerse en el lugar de sus compañeros.

b) el niño que hizo reír a su amigo cuándo estaba triste, el que animó y ayudó a su compañero a aprobar el siguiente examen, el que compartió sus pinturas con los demás y el que nunca se rió de nadie por equivocarse, acabó sus estudios con altibajos, su expediente académico no es nada del otro mundo y no ha recibido ningún premio por haber sido el mejor en la clase. Pero en su puesto de trabajo sus compañeros dicen que siempre está dispuesto a ayudar en lo que se necesite, que es una persona solidaria, con empatía, comprometida con sus valores y que están deseando trabajar en grupo con él.

¿Qué situaciones más diferentes, verdad? Desde mi punto de vista, debería darse un equilibrio que actualmente no hay. No digo que no se tenga en cuenta las buenas notas sino que, si solo se da importancia a eso en las aulas y en casa, la educación seguiría estando coja. Muy coja.

Amigos y amigas, no se es mejor que nadie por tener una calificación numérica más alta en un papel. No se es mejor que nadie por tener tres carreras y un doctorado. No se es mejor persona por haber recibido premios en el ámbito académico. Se es mejor persona al ser conscientes del mundo que nos rodea y aportar nuestro granito de arena para que sea un lugar mejor. Se es mejor persona al comprometernos por una causa, ayudando así a los demás. Al luchar por un valor. Se es mejor persona al expresar nuestras emociones y comprender las de los otros.

Espero poder ver algún día que se de la misma importancia a la inteligencia emocional que al cociente intelectual. Mi admirado Daniel Goleman, autor del libro Inteligencia Social (entre otros) dice: “Las personas con habilidades sociales bien desarrolladas tienen más probabilidades de sentirse satisfechas y ser eficaces en su vida, y de dominar los hábitos mentales que favorezcan su propia productividad; las personas que no pueden poner cierto orden en su vida emocional libran batallas interiores que sabotean su capacidad de concentrarse en el trabajo y pensar con claridad”. Así pues, ya va siendo hora de que se le haga un poco de caso.

Mel Elices

Educadora infantil, asesora en comportamientos y conductas infantojuveniles, asesora en mediación familiar, educadora en valores, asesora educativa e investigadora en educación emocional y disciplina positiva. Community Management y Social Media.

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  • Y si hablamos de memorización significativa??? Es decir, memorizando, comprendiendo lo que se ha aprendido??? Memorizar también es un mecanismo muy útil para el aprendizaje. neurólogos de hoy día se están alarmando de que los niños de la actualidad poseen menos materia gris, porque memorizan cada vez menos, al usar las tablets, móviles… ¿No recordáis cuando erais pequeños cómo os sabíais los números de teléfono de cada amigo de memoria? Yo lo que me encuentro en los centros es que los niños tienen una capacidad memorística muy baja. ¿No creéis que eso también es un problema, además de las dificultades de comprensión?

  • Curro en IT en UK. Se valora mucho mas la actitud y el compromiso que las notas. Muy raramente verás al tipo a) currando en el 99% de las empresas. Serían autónomos en todo caso con contratos de un par de meses, casi nunca permanentes. Esto es así porque para la mayoría de los trabajos no hace falta ser el primero de la clase; pero sí hace falta saber hacer vida con el resto del personal.

  • A todos los interesados en el tema de la inteligencia emocional les comparto aqui una página de un método maravilloso, muy práctico, sencillo y poderoso llamado Alba Emoting: http://www.albaemoting.cl
    Una forma de vivir nuestras emociones sanamente y con gusto! Dandoles el espacio que se merecen! Que lo disfruten! !

  • Yo siempre saqué muy buenas notas en el colegio y mis padres me premiaban por ello. Me criaron enseñándome el valor del esfuerzo, de la excelencia y del conocimiento, de hacer las cosas por uno mismo y siempre me animaron a destacar. Hoy en día supongo que ese modelo de educación sería bastante criticado pero, personalmente, no le veo mayor problema ni mayor escándalo, ya que no he terminado convertida en un monstruo insensible a los sentimientos de los demás, todo lo contrario. Al haberme esforzado, he aprendido a valorar el esfuerzo de otros, el sufrimiento que puedan sentir en su lucha, y eso me ha convertido en una persona empática y considerada con todo el mundo.

    Por otro lado, centrarnos solamente en la inteligencia emocional y en toda la psicología positivista moderna que muchas veces raya la completa memez y que predica a los cuatro vientos una mentira tan descomunal como que todos tenemos que ser felices y sentirnos bien en todo momento, negando una parte de la vida, ignorando el hecho de que no debemos amar la felicidad, si no que antes debemos amar la vida, corre el riesgo de crear individuos egoístas y emocionalmente infantiles que son incapaces de asumir las frustraciones normales que encontrarán en su camino y que nunca se les enseñó a manejar y a superar, mientras que por el camino del esfuerzo, esa es una lección más que aprendida.

    • ¡Hola, Jessica! Yo no creo que la Inteligencia Emocional y la psicología moderna nos digan únicamente que tengamos que ser felices en todo momento. Ni mucho menos. Precisamente tener una buena Inteligencia Emocional nos ayuda a expresar mejor cómo nos sentimos ya sea tristes, contentos, felices… Es más, este tipo de inteligencia nos ayuda a ser más humanos, a aprender que no pasa nada por llorar, por sentirnos decaídos, a ser más sensibles con el mundo que nos rodea.

      Hay un artículo que se está difundiendo mucho por Internet que es “Mamá también llora”, si no lo has leído te lo recomiendo. Es una carta abierta de una madre a educadores y a otros padres, expresando que ella no quiere ser una supermujer, que también tiene momentos de flaqueza. Y que no hay nada de malo en compartirlo con los niños. Eso para mí también es tener Inteligencia Emocional.

      Un saludo.

    • Jessica me encantaron tus palabras. De hecho me gustaron mucho mas que el blog. De la disciplina y la humildad surgen las mejores virtudes del espiritu. El afan de empujar a las personas a buscar su felicidad las conduce muchas veces a cometer actos atroces mas que ayudar a otros. Saludos.

  • Hola! Muy interesante y necesaria tu opinión. Suscribo totalmente tus palabras y me gustaría añadir que en mi opinión delegamos mucho en la tarea de los educadores y maestros y pedimos poco a los padres. Los valores han de fomentarse fundamentalmente en el hogar. Allí se consolida la raíz, de poco servirá la labor de un maestro excepcional cuando se ve entorpecida por el poco esfuerzo de los padres. Combine recordarlo, pues aunque no todos los padres son así, muchos creen que sus hijos tienen que ser educados en las aulas, dando de lado su tarea y su papel como padres y madres.
    Por último quería decirte que la expresión “coeficiente intelectual” es errónea, se dice “cociente intelectual” puesto que se trata de una fórmula que expresa el cociente entre edad mental y edad madurativa. Espero que te ayude.
    Enhorabuena por el blog.

  • Pues yo creo que no es nada generalizado. Y que los niños sufren y se alegran por sacar buenas notas más de lo que se cree. Y que no siempre es por los padres. He hecho las prácticas de Educación Primaria en un colegio y en los recreos en los que he estado en muchas ocasiones he oído hablar a un grupo de niños de las califaciones que han sacado en el trabajo de Lengua o de Matemáticas. Evidentemente no todos hablan de eso está claro, pero sí más de los que se piensa.

    Hay niños que se desmotivan y se frustan por haber sacado un ocho en un exámen y tienen una buena inteligencia emocional, pero se exigen demasiado así mismos y ese problema también hay que tratarlo, porque no es culpa de los padres, si no de algún otro elemento que el niño haya percibido. Y hay niños que se ponen muy contentos por haber sacado un seis, pero sin embargo, sus padres se enfandan porque creen que es una nota muy baja. Y por eso, se crea el fracaso escolar y la desmotivación.

    En defensa a los padres, tengo que decir que no todo es culpa suya, quizá el niño se frustre porque tenga un maestro demasiado exigente, o por algo que haya leído, o por algo que haya visto en la televisión, etc… Pueden ser un montón de cosas. Pero también hay familias que sólo se preocupan de lo intelectual. En las reuniones que he tenido ocasión de estar, pocos han sido los que han preguntado: “¿Y cómo se comporta mi hijo en clase? ¿Sabe compartir? ¿Respeta a los demás y ayuda? Y esa es la cruda realidad.

    Particularmente, yo creo en las inteligencias múltiples (inteligencia lógica, matématica, emocional, social, musical, espacial, corporal-kinestésica…). Y actualmente a lo que se da más importancia en el Sistema Educativo (al menos en el de España) es al coeficiente intelectual. ¿Es más importante las matématicas que la música? ¿Es más importante las ciencias sociales que Educación Plástica? Yo creo que no. Yo creo que todas son importantes y se complementan unas con otras. Pero claro, existen familias que dicen… (ojo, no todas, ¿eh?) “hijo, no pasa nada porque te quede música, mientras apruebes lengua, matemáticas y las importantes nos basta”. Y mientras eso siga así, no iremos por buen camino.

    Niños abusones y que se metan con otros, los hay en todos los colegios, pero no creo que los abusos se hagan porque un niño haya sacado mejor nota o peor, si no por inseguridad y malestar consigo mismo. Hay que tener presente que los perfiles de los niños que maltratan son de baja autoestima, un clima malo en casa y un entorno familiar poco estable. Y que muchos de ellos lo hacen por tener un poco de atención de los padres, profesores, etc…

    Interesante artículo.

    • Es que es más importante que aprueben Lengua y Matemáticas que Música, `Plástica o Educación Física. Lengua y Matemáticas son asignaturas troncales sin cuyo dominio difícilmente pueden avanzar en las demás, cosa que no ocurre con el resto. Si no te gusta la música, no sabes hacer una línea derecha o no eres precisamente un atleta, te puedes desenvolver perfectamente en la vida, pero sin comprensión lectora, con una pésima expresión oral y escrita y sin dominar unos conceptos matemáticos básicos estás perdido. Por algo Lengua y Matemáticas son las dos materias que tienen más horas en el curriculum frente a las que antes llamábamos “marías” que son prácticamente complementarias. Por otra parte, los chicos que tienen inquietudes por la música, las artes o el deporte pueden desarrollarlas en conservatorios, academias y clubes deportivos y a los que no, no hay que martirizarlos con algo para lo que a lo mejor no tienen aptitudes o no les gusta.

  • No puedo entrar en tecnicismos psicológicos, pero sí que sé algo de niños. Creeerse que de verdad a los niños les importan las notas es no estar en el mundo real. Haber oido un par de conversaciones aisladas y fragmentadas en las que unos niños presumen de sus buenas calificaciones y creer que esto es lo normal, es generalizar. Me da que lo que se lleva es precisamente lo contrario: que los niños acosen al que destaca, al que estudia, al que tiene curiosidad, al que lee, sale al campo o viaja… Por desgracia, en este país somos grandes expertos en fracaso escolar y suele ir generalmente bastante unido a la falta de atención de los padres, a lo de quitarle importancia al valor del esfuerzo personal, a creernos que nuestros hijos son lo mejor de lo mejor y que los profesores no tienen razón cuando nos dicen que acosan a otros niños. ¿Es que un niño que saca buenas calificaciones no puede tener inteligencia emocional? ¿Es que los que sacan peores notas es porque son superdivertidos y hacen felices a todos sus compañeros? El de “soy mejor porque he sacado un 9” es un caso raro. Lo normal es que presuman más bien de que su equipo de fútbol ha ganado, o de que saltan más lejos, o de que corren más, pero de notas… sólo si quieren que les insulten. Y no necesariamente una persona con dos carreras y un doctorado es un inadaptado social y un rarito que luego va a ser incapaz de manejarse en su primer día de trabajo. Creo que eso también les ocurre a los que no pegan ni chapa. De hecho, los jóvenes tienen muy difícil hoy en día encontrar un trabajo, pero no tanto los universitarios. Los jóvenes sin estudios hacen crecer las estadísticas de desempleo mucho más. La inteligencia emocional no debe ser una coartada para apoyar el fracaso escolar y la mediocridad. En este mundo tiene que haber de todo.

  • Hola, me ha gustado el artículo, pero soy de la opinión de que se puede educar la inteligencia emocional y la intelectual a un tiempo, ambas son importantes, porque sin conocimientos algunas ideas no se pueden ampliar ni matizar y las emociones son en multitud de ocasiones por no decir siempre generadas por ideas o conceptos elaborados por nuestra mente en forma de pensamientos. Hay una frase que siempre me dice mucho y es que ” el pensamiento hace el lenguaje y el lenguaje hace el pensamiento”, en este sentido, se pueden educar las emociones y sobre todo y más que educarlas, podemos ser conscientes de ellas y ayudar a nuestros alumnos e hijos a serlo igualmente, pues solo con la consciencia podremos intervenir de algún modo en lo que sentimos y a consecuencia de ello pensamos, decimos y hacemos.

    un saludo desde Santiago de la Ribera
    Rafi

  • Yo creo que la Inteligencia Emocional es clave para el desarrollo íntegro/total de una persona. Desde mi punto de vista no pienso que el niño b) vaya a a ser un inadaptado o que vaya a tener problemas para competir. En la educación con valores también se enseña a los niños a competir, pero de una manera sana y justa, como decía Annabelle. Puede que el niño a) por la sociedad que tenemos adquiera antes (por ejemplo) un puesto de trabajo. Porque eso, desgraciadamente en la mayoría de empresas es así. De hecho, en el curriculum en lo único que se fijan los que van a contratar es en la experiencia profesional y lo académico. Debería hacerse igual de hincapié en las cualidades y habilidades sociales de las personas.

    Como educadora infantil he tenido que explicar conceptos a niños/as de tres años que ni siquiera considero que los tengan que aprender. Pero hay que hacerlo porque está en el programa. ¿Por qué el programa no tiene un documento entero sobre la Inteligencia Emocional? Lo máximo que he hecho yo es tratarlas por encima en las asambleas y en alguna que otra Unidad Didáctica que no se le ha dado importancia. Todos sabemos que nuestros amigos los fineses tienen el mejor sistema educativo de Europa. Y que yo sepa los niños de esas edades van a las Escuelas Infantiles a cantar, bailar, pintar, a hacer gimnasia y a empezar a recibir una educación en valores; hablan de las emociones y hacen juegos para identificarlas continuamente.

    Particularmente no creo que el Coeficiente Intelectual y la Inteligencia Emocional sean “polos opuestos” sino que deben estar juntos para una buena formación personal. Los padres y profesores tienen que intentar desarrollar ambas partes por igual, llegar a ese punto medio y conseguir el equilibrio. Evidentemente siempre va a ver alguien mejor que alguien, pero pongo un ejemplo: Niño: Mamá, ¿a qué yo soy mejor que Pepe en Matemáticas? Madre: A ti los problemas matemáticos y las operaciones se te dan muy bien, pero a Pepe se le da mejor leer y escribir, ¿a qué sí? Con esa respuesta no se está haciendo sentir inferior al niño pero consigues que no se crea mejor que nadie y que no entre en una competición insana.

    En cuanto a Goleman, me encanta. Me he leído todos sus libros y de verdad que me ha servido mucho lo que dice. La charla es genial. Me parece un hombre muy auténtico que lucha por enseñarnos que no sólo existe el coeficiente intelectual. Muy buen artículo. Me ha encantado la forma de expresar que tienes. Y creo que has conseguido llegar a mucha gente. A ver si alguien se anima a comentar por aquí y a crear debate.

    ¡Saludos!

  • Tengo mas de algún problema con las inteligencias emocionales de Goleman.
    En principio parece muy sano y bueno, tener la habilidad de comprender y percibir las emociones del entorno y hacer algo constructivo con eso, pero…
    ¿y si lo necesario no es eso? ¿si tenemos que “deconstruir” nuestra manera de convivir? (no quise usar la palabra destruir)
    Cito: “Las personas con habilidades sociales bien desarrolladas tienen más probabilidades de sentirse satisfechas y ser eficaces en su vida, y de dominar los hábitos mentales que favorezcan su propia productividad; las personas que no pueden poner cierto orden en su vida emocional libran batallas interiores que sabotean su capacidad de concentrarse en el trabajo y pensar con claridad”
    ¿Favorecer la propia productividad? ¿concentrarse en el trabajo?
    Sospecho que el niño a) esta mucho mas adaptado que yo, y ciertamente mejor adaptado que el niño b) puesto que este último tendrá serias dificultades para competir.
    Mi problema con Goleman es que pareciera que su objetivo (seguramente yo lo estoy entendiendo mal) es lograr personas equilibradas y felices que sean un aporte a esta sociedad. ¡¿Es esta sociedad la que queremos?! ¿¡queremos ser felices y un aporte al buen funcionamiento de esta maquinaria demente que llamamos sociedad moderna?!
    Como diría Krishnamurti: No es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma.
    Con serio riesgo de sacrificar la “felicidad” del niño b) preferiría que este siguiera de adulto, así como es ahora de niño, solidario, con gran empatía y comprometido con sus valores. pero eso no lo hará un miembro relevante ni positivo para esta sociedad. Sera un des-adaptado, a menos claro, que use su inteligencia emocional… humm.
    No se, quizá solo estoy escribiendo desde el resentimiento, pero las ideas de Goleman me parecen una efectiva triquiñuela intelectual para sentirnos bien y participar de este mundo, sabiendo que inevitablemente cedemos algo de nuestros principios.

    Saludos.

    • Yo creo que no se trata de estar o no adaptado en la sociedad en la que estamos (partiendo de que como tú has dicho, es deprimente) si no de que el Coeficiente Intelectual y la Inteligencia Emocional deberían “ir de la mano”. Particularmente, no creo que el niño b) no sepa competir, si no que puede que lo haga sin pisar a nadie, con valores y de manera justa. Tampoco creo que este niño tenga más problemas de adaptarse al mundo que el primero. ¿Por qué debería tenerlos? ¿Por haber sacado un cinco en vez de un nueve?

      Personalmente, creo que el niño a) sería brillante si contase con una buena Inteligencia Emocional. Ten en cuenta, que para adaptarse a la sociedad también hay que tener adquiridas habilidades sociales. Este niño “ha pulido” una parte de su cerebro, que es la parte académica, la lógica, lo objetivo… pero a mi parecer, le falta la otra que son las emociones y los valores.

      El niño b) puede que no haya desarrollado tanto la parte académica y lógica, pero eso (al igual que la inteligencia emocional) se puede aprender. Quiero decir qué, este niño en cualquier momento podrá investigar, leer, volver a estudiar para hacer mejor su trabajo o simplemente para tener más conocimientos sobre alguna disciplina.

      En cuanto a Goleman, no creo que hable de términos tan absolutos, más bien de que hay que equilibrar las dos cosas. Creo que se refiere a que hay que tener más cosas presentes a parte del Coeficiente Intelectual.

      ¡Gracias por haber leído el artículo y haber opinado sobre el tema! 🙂

Mel Elices escribe este blog

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