Educación Pedagogía

Un estudiante no es mejor que otro por aprender más rápido

Hace unos días, una conocida me dijo: “Mel, ¿sabes una cosa?” ¿Te acuerdas que te comenté que a mi sobrino de cuatro años le habían hecho un montón de pruebas porque le notaban algo retrasado en clase? Pues no tiene nada, todos los resultados obtenidos han sido dentro de la normalidad. No sé para qué narices le han hecho todas esas cosas entonces”. Desgraciadamente, en algunos centros relacionan que si un estudiante hace las tareas más rápidos que otros ya son mejores que los demás

También me preguntaría yo lo mismo. Me da la sensación que para algunas escuelas es más fácil decir “no, es que notamos al niño tal cosa”, que reconocer de una vez por todas que no todos los estudiantes aprenden de la misma manera, y más si nos centramos en los pequeños, que cada uno lleva su ritmo en el proceso de maduración y aprendizaje.

Casos de niños que en Educación Infantil no comprendían nada de lo que el maestro estaba contando y en Educación Primaria captarlo al instante, se ven cada día. ¿Alguien ha pensado que quizás ese niño de Infantil no estaba preparado para aprender una suma sencilla? ¿O algún concepto concreto? Aunque claro, viendo los libros que tienen a esas edades, yo tampoco querría aprender nada…

Pues bien, el discurso pedagógico dice que todos los estudiantes son diferentes y que aprenden de distinta manera, pero a la hora de la verdad, de poner en práctica en la enseñanza ese respeto al ritmo de cada alumno, en muchos centros educativos no se lleva a cabo. Los centros educativos, tienen programas y objetivos que cumplir, si los estudiantes no superan los contenidos y no cumplen las expectativas, está claro que repiten curso.

¿Para que se va a explicar las cosas de otra manera para que todos los entiendan o adaptar los contenidos a una edad y aprendizaje real? Qué va, es más fácil que los estudiantes no promocionen a la siguiente etapa. Lo peor de todo, es que se creen que de esa forma están dando una segunda oportunidad al estudiante. Evidentemente, no se dan cuenta de lo equivocados que están.

Parece ser que algunos centros educativos (ojo, no todos), se dedican a impartir las clases de una única forma. Los estudiantes que lo comprendan a la primera y aprueben sus malditos exámenes, serán para ellos los que son aptos para promocionar y pasar de curso. Pero los que no, los que no lo entiendan y encima suspendan el examen, serán los que tienen posibilidades. Y hasta puede que el mismo centro educativo recomiende a los padres acudir algún especialista con su hijo.

Lo mejor de todo, es que cuando terminan todas las pruebas para detectar cualquier anomalía en el desarrollo o en el aprendizaje (que yo cambiaría antes mi forma de enseñar o explicar antes de hacer las pruebas para comprobar que realmente puede haber algún problema) y descubren que todo es normal, dicen: “pues el estudiante debería esforzarse más” “debería estudiar más”, “debería tomar más apuntes en clase y traer todos los deberes hechos al día siguiente”.

Más, más, más… Es curioso como todo el esfuerzo y el peso de la situación cae en los estudiantes. Parece ser que los centros educativos no tienen nada que ver y se lavan totalmente las manos. Pero es que ahí no queda la cosa. También se suele dar el caso al revés: que haya alumnos con un problema de aprendizaje, que ni los docentes ni el centro sean conscientes de ello, y que al estudiante se le exija un esfuerzo excesivo y que comprenda igual que sus compañeros.

Hay colegios que por ejemplo, no adaptan los deberes ni los exámenes a alumnos con dislexia. Hay centros, que no tienen en cuenta que hay estudiantes con dificultad para resolver operaciones matemáticas (discalculía). Y lo peor de todo es que lo saben, que han sido informados por los padres,  y no son capaces de hacer nada al respecto. Su teoría es la siguiente: “no está preparado para pasar de curso, posiblemente ese problema en el aprendizaje se le corrija al repetir”.

Y me pregunto yo: si tras repetir, el centro sigue sin adaptar los contenidos a ese alumno en concreto, ¿le recomendarán de nuevo a las familias que su hijo no debe promocionar y hacer perder el tiempo al estudiante por no adecuar los contenidos a él? De esa manera, según ciertos centros educativos, los estudiantes siempre estarían estancados, siempre se quedarían en el mismo curso. Y no tendrían la más mínima oportunidad de seguir aprendiendo. Porque lo crean o no, los alumnos con dislexia si están preparados para pasar a la siguiente etapa si la escuela les proporciona los medios para conseguirlo.

Me viene a la cabeza, ese examen de matemáticas en Estados Unidos que creó una gran polémica en Internet. En un apartado se preguntaba a los alumnos por el resultado de 5×3 y que a su vez, utilizaran otra operación para llegar al mismo resultado. Un estudiante, hizo correctamente la multiplicación, cuyo resultado es 15, y para llegar a esa misma cifra escribió en la hoja 5+5+5, que obviamente da 15. Por lo visto, el profesor dio por mala su respuesta. ¿Por qué tuvo que hacerlo? ¿Es que esa suma no da 15?. ¿O es que se quería que el alumno hiciera otra operación?

Evidentemente, en la mayoría de los colegios, se esperan que los estudiantes lleguen a la misma conclusión y con el mismo método, en cuanto se topan con algún caso, que resuelva un problema o un cálculo matemático de una forma distinta, se extrañan y lo dan por malo (aunque la pregunta esté correcta). Alumno: Pero profesor, yo lo he hecho bien. Profesor: Sí, pero lo tenías que haber hecho igual que tus compañeros, de esta manera… Y yo me pregunto: ¿por qué carajos igual que sus compañeros? ¿por qué carajos con el mismo método?

Las inteligencias múltiples que defiende Howard Gardner, no son reconocidas en su totalidad en los centros educativos, y en gran parte de las veces, tampoco son aplicadas. Hemos llegado a un punto en que determinadas escuelas prefieren lo cómodo, lo sencillo y lo que conlleve menos complicaciones a elaborar nuevos programas para alumnos concretos. ¿Cómo se va a diseñar un examen (imaginaos que únicamente haya un alumno con dislexia en una clase) distinto para un estudiante? ¡Qué pérdida más increíble de tiempo!

¿Cómo se van a preparar actividades para un alumno con discalculía? No, las actividades y deberes son iguales para todos. Y quién no pueda comprenderlos… es su problema y el de su familia. Las instituciones educativas deberían encargarse de velar porque todos y cada uno de los estudiantes tuvieran la educación que necesiten. Y si eso requiere cambios en los programas, en el currículo y elaborar nuevas adaptaciones, abrir la mente y aplican nuevas metodologías, tendrían que llevarlo a cabo. ¿No es ese su trabajo?

Mel Elices

Educadora infantil, asesora en comportamientos y conductas infantojuveniles, asesora en mediación familiar, educadora en valores, asesora educativa e investigadora en educación emocional y disciplina positiva. Community Management y Social Media.

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Mel Elices escribe este blog

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