Educación Pedagogía

Vivir en España y ser opositores: desilusión, decepción y enchufes varios

Posiblemente, tengáis amigos que sean opositores y que se hayan pasado los últimos años de su vida estudiando para los exámenes. Yo tengo dos. Dos amigas con una vocación increíble por enseñar, educar y cambiar la educación de este país. Amigas con las que el otro día quedé y no pudieron aguantar las lágrimas. Estaban dolidas, decepcionadas y desilusionadas. Y lo peor de todo es que yo no sabía que hacer para animarlas. 

Todo un año estudiando más de 10 horas al día y casi sin salir

“¡Ey, chicas! ¿Vamos al cine mañana por la tarde?” Respuesta de ellas: “lo siento Mel, tengo que estudiar”. Y así, un montón de negativas a cosas que les apetecía hacer y que tuvieron que dejarlas de lado por seguir estudiando para obtener su deseada plaza. Mucho sacrificio. Muchísimo esfuerzo. Pero sobre todo, muchísima ilusión. Ilusión por seguir avanzando y por creer que todo el tiempo que se ha invertido estudiando será reconocido y recompensado. 

Un año en el que ellas han visto más a sus apuntes que a sus amigos. Días complicados en los que han pensado en abandonar. Momentos de lágrimas, de no poder más. De sentirse superadas. Y sin embargo, seguir ahí, hincando los codos cómo las que más. Recordándose que todo el esfuerzo y el sacrificio valdrán la pena. Y pensando que tendrán la oportunidad de cambiar la educación desde las aulas.

¿Opositores? ¡Yo también podría estudiar todo el día!

Posiblemente, este es el comentario que más han tenido que escuchar los opositores. O al menos mis amigas estaban cansadas de escucharlo. “Ah, ¿es que solo te dedicas a estudiar? ¡Vaya vida que te estás pegando”, “y… ¿sólo estás haciendo eso durante todo el año? ¡Vaya vaga!”. Desgraciadamente, la mayoría de la gente no tiene ni idea de lo que es prepararte para las oposiciones. Yo tampoco, y sin embargo, sé el enorme esfuerzo y dedicación que hace falta. 

Perdonen, ser opositores no solo consiste en estudiar. Los opositores no solo estudian sino que asimilan y comprenden contenidos para poder desarrollarlos en los exámenes de forma crítica. Los opositores no solo estudian. Ellos se automotivan solos, se emocionan, se ilusionan, lloran, se caen y se levantan por sí mismos. “¿Estudiar diez horas al día? ¡Yo también puedo hacerlo de sobra!” Pues adelante, a ver si sois capaces de demostrarlo. 

¡Oye! Pero por lo menos has encontrado trabajo

Si con trabajo se refieren a estar cambiando cada dos por tres de centro educativo, de hacer sustituciones de quince días y de estar dos meses esperando a que te llamen … sí, bueno, los maestros y profesores que están en los colegios e institutos sin plaza fija tienen trabajo, pero, ¿en qué condiciones? Ya os lo digo yo: en bastantes ocasiones, pésimas. 

El año pasado, un amigo se recorrió un sin fin de centros de la Comunidad de Madrid de un lado para otro. En algunos estuvo una semana, en otros tres meses y tuvo un “descanso” de no sé cuánto tiempo hasta que le volvieron a llamar. ¿Resultado? Después de decepcionarse, cansarse, agotarse y aguantar lo que no está escrito, este año ha decidido trabajar en un colegio concertado. 

Opositores, ojalá os pudiera dar ánimos…

Pero creo que la situación en España es bastante complicada. Vosotros valéis mucho. Os habéis esforzado, habéis estudiado y habéis sacrificado un montón de cosas para seguir luchando. Sin embargo, muchos de vosotros no habéis obtenido la plaza. “No ha sido suficiente” os dirán algunos. Pero vosotros mejor que nadie sabéis cómo son las oposiciones en este país. 

Tenéis que saber que no todos los opositores que han conseguido su plaza fija ha sido por su esfuerzo y dedicación (obviamente, habrá muchos que sí) si no porque conocían a alguien, porque tenían un familiar, un amigo… Y ahí están: enseñando en un colegio e instituto público sin merecérselo realmente. No me imagino cómo os debéis sentir. Pero dejadme que os diga una cosa: vosotros no tenéis la culpa. 

Y ni por un momento penséis que no valéis. No os menospreciéis. Sé que os sentís decepcionados, dolidos y cansados. Pero vosotros habéis hecho todo lo que habéis podido y más. Desgraciadamente, tenemos un gobierno que no tiene ni idea de lo que está haciendo (ni en el ámbito educativo ni en ninguna otra cosa) y un sistema educativo desastroso que favorece las desigualdades. Sois unos valientes y unos luchadores. No puedo decir otra cosa.

Mel Elices

Educadora infantil, asesora en comportamientos y conductas infantojuveniles, asesora en mediación familiar, educadora en valores, asesora educativa e investigadora en educación emocional y disciplina positiva. Community Management y Social Media.

comentarios

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  • Hola. Yo he sido opositora y también miembro de tribunal, por lo que conozco bien ambos lados de la cuestión. Todos los opositores nos esforzamos, todos lo hemos pasado mal, pero no todos lo consiguen… no hay plazas para todos.
    En 2007 aprobé mi oposición y en 2015 fui miembro de tribunal… una de las experiencias más tremendas de mi vida, no se lo deseo a nadie. Estaba en mis manos y en las de mis compañeros el futuro profesional de un montón de gente, por lo que nos lo tomamos con muchísima seriedad y profesionalidad. Fue un mes muy intenso, muchas horas corrigiendo programaciones, supuestos y luego los exámenes orales. Ahí es donde una valora y se da cuenta de muchas cosas que cuando eres opositor ni siquiera imaginas.
    Me duele muchísimo el que se recurra a lo de los “enchufes” cuando no se aprueba, aunque entiendo que la frustración es importante y hay que descargarla y qué mejor que con los miembros de los tribunales. Y me duele porque, por lo menos en mi caso, ni por asomo fue así. De hecho, no creo que haya gente tan estúpida como para mancharse las manos aprobando a alguien “amigo” de otro miembro del tribunal a quien conociste una semana antes de la presentación. Esto es una cosa muy seria y no se puede acusar a nadie sin pruebas. Tengan en cuenta que los miembros de los tribunales somos maestras y maestros, compañeros de quienes se examinan, que nos los podemos encontrar a lo largo de nuestra vida. Muy triste fue el hecho de que una compañera de tribunal tenía a su propia hija opositando en otro tribunal y suspendió. Ahí se ve el “enchufe”.
    ¡Ojalá todos los que se presentan a las oposiciones aprueben! Y que luego les toque ser miembro de un tribunal de oposiciones (es broma)
    Debemos tener en cuenta que una oposición no es un examen de instituto. Es una criba donde se escoge a los mejores, sea o no justo el sistema. Y no se puede ir llorando por las esquinas hablando de injusticias, porque no tiene sentido, la normativa no entiende de sentimientos. Es normal y lógico que se reclame cuando se detecten errores, pero no porque “yo estudié mucho y me lo merezco”… la gran mayoría de opositores también estudiaron mucho y se lo merecen.
    Yo recomiendo a los opositores que vayan a lo práctico, que no suelten el rollo teórico y ya está, sino que pongan alegría en lo que escriben y dicen en la exposición oral, que imaginen que están en un aula con niños reales, con sus dificultades y con familias que pueden ser mejores o peores. Tengan muchísimo cuidado con las faltas de ortografía y con la sintaxis. Aténganse a la convocatoria, estúdienla bien y entiéndanla… no se va a aprobar a alguien que haya escrito muchísimo, sino a quien demuestre que entiende de lo que habla y pueda llevarlo al aula. El tribunal dispone de una planilla con los ítems a evaluar, que viene de la comisión de coordinación y no se lo puede saltar de ninguna manera, además está a disposición de dicho tribunal gran cantidad de material, tanto en soporte papel como informático, para comprobar y verificar lo que los opositores plasman en sus exámenes.
    ¡Mucha suerte a todos los opositores!

    • ¡Buenas noches, Nerea! Ante todo, muchas gracias por comentar. Desgraciadamente, sí que ha habido casos de enchufes en las oposiciones. Y de miembros de tribunales que se han enfrentado a la cárcel por romper exámenes de los opositores. No todos son como tú. Hace unos días a un amigo le pasó algo muy curioso en su defensa del trabajo de fin de grado. Resulta que él hizo una exposición increíble (dicho por todos los miembros del tribunal) y obtuvo un 9,3 con posibilidad de matrícula y otro de sus compañeros que hizo una defensa bastante más inferior le pusieron la matrícula directamente. Uno de los profesores que estaba en el tribunal era amigo de la universidad de su padre. Creo que no todas las personas que se dedican a la enseñanza lo hacen por vocación. Y tampoco creo que todos los miembros del tribunal de oposiciones sean justos y competentes. ¿Qué los hay buenos y comprometidos? Por supuesto que sí. 🙂

      • Lo dicho, si se detectan irregularidades, a denunciar al juzgado, no porque “me dijeron…” No vale decir que “fulanito aprobó porque es hijo de” o que “lo hice mejor que alguien, pero a mi me pusieron menos nota”, hay que demostrarlo con pruebas. Un ejemplo está en las oposiciones de Infantil de Canarias en 2007, donde hubo irregularidades, se denunció y hubo que repetir el oral.
        De todos modos a mi no me consta, y llevo en esto de la educación más de quince años, aunque puede haber algún caso aislado de “enchufe”. Pero de ahí a que en todos los tribunales de todas las oposiciones de toda España y de todos los años haya irregularidades de este tipo, ya es pasarse ¿no crees?
        Un saludo y felicidades por el buen trabajo que haces.

Mel Elices escribe este blog

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