Educación Pedagogía

Vuelta al cole: deberes, libros de texto, exámenes y estrés

Ayer por la mañana coincidí en el portal de mi casa con un vecino que ha empezado cuarto de primaria y sus padres. El niño agarraba con fuerza una mochila con ruedas que parecía ir hasta los topes y que le costaba un montón mover. Su cara era de auténtica pena. Y a mí se me ocurrió preguntarle qué le pasaba. Su respuesta fue rotunda: “no quiero ir al colegio porque lo único que hago son ejercicios, dictados y copiar. Para la semana que viene ya tengo un control y hoy seguro que me mandan muchos deberes y no podré ni jugar”.

Sus padres me explicaron que iba a un colegio público. Que entre libros de texto y material escolar se habían gastado un montón de dinero y que desde el segundo día de clases, su hijo ya tenía que hacer una cantidad de deberes excesivos. Se me quedó grabada en la cabeza una frase que dijeron antes de despedirse “no entiendo qué prisa tienen. Así los niños no disfrutan del aprendizaje y es normal que no quieran ir a los colegios”. Por un momento me imaginé al pequeño subiendo y bajando las escaleras del centro con esa mochila cargada de libros y cuadernos. ¿Es que nadie es consciente de que un niño pequeño no tiene que cargar con tal exceso de peso?

Obviamente, eso a las editoriales les da igual. Lo único en lo que piensan es en ganar dinero a costa de decir “que los libros de textos son totalmente necesarios para los estudiantes y para los profesores”, como si no hubiera otra forma de enseñar. Como si no hubiera otra forma de aprender. Cada vez son más los colegios que se están sumando a la idea de abandonar los libros de texto y optar por una metodología más activa, participativa y significativa donde los estudiantes sean los verdaderos protagonistas de las aulas. De esta forma, cientos de familias podrán ahorrar mucho dinero, se producirá un auténtico cambio en el paradigma educativo y los alumnos se sentirán motivados cada día.

Está mucho más que comprobado que el exceso de deberes es muy perjudicial para los estudiantes. Les quita tiempo para jugar, para divertirse, para tener tiempo de ocio, para descansar y para hacer las cosas que les gustan. Pero todavía son bastantes los centros educativos que siguen dándole una importancia que no se merecen. Hay niños que cursan educación primaria que ya están agobiados, que ya están desilusionados y que nada más empezar ya tenían un montón de ejercicios para entregar al día siguiente. Pese a la advertencia de numerosos expertos en educación y en psicología sobre la cantidad innecesaria y el estrés que provoca a los niños, parece que a algunos colegios “por un oído les entra y por otro les sale”.

Obviamente, la gran parte de los colegios de España todavía siguen evaluando con los tradicionales y famosos exámenes. Al igual que con los deberes, muchísimos investigadores en educación, han avisado que las pruebas a las que son sometidas los estudiantes son innecesarias, ineficaces y que no se adaptan a los alumnos. Son muchos expertos los que afirman, (entre ellos el gran Sugata Mitra. el profesor que ganó el TED Prize en 2013), que los exámenes ya no sirven, que provocan agobios, estrés y presiones que se podrían evitar fácilmente a los estudiantes. Por no hablar de que llevan a los alumnos hacia el camino de la sumisión educativa y provocan una disminución clara de la creatividad. Desde mi opinión se debería cambiar la perspectiva de “si apruebas la prueba es que has aprendido muy bien”, porque eso no puede estar más lejos de la realidad.

El curso no ha hecho nada más que empezar, y ya hay niños y maestros desmotivados, cansados, estresados y agobiados sin sentido. Hay docentes que se esfuerzan al máximo por cambiar el sistema educativo, por aplicar nuevas metodologías y por ampliar los horizontes de las familias. Pero eso no será suficiente hasta que gran parte de la sociedad decida abrir los ojos y darse cuenta por sí misma que el camino que está llevando la educación no es el correcto (al igual que tampoco lo era años atrás). Que para transformar el sistema hace falta que pongamos de nuestra parte y no dejárselo todo a los maestros y profesores porque en muchas ocasiones ellos hacen lo imposible y casi nunca es valorado. Son muchos los padres que están protestando, son muchos los docentes que están luchando, pero para conseguir que el rumbo educativo cambie y poder tener una educación de calidad deberíamos trabajar todos juntos, no solo unos pocos.

Mel Elices

Educadora infantil, asesora en comportamientos y conductas infantojuveniles, asesora en mediación familiar, educadora en valores, asesora educativa e investigadora en educación emocional y disciplina positiva. Community Management y Social Media.

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Mel Elices escribe este blog

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